¿VENDRÁ UNA SEGUNDA OLA DE COVID-19?

Luego de un largo confinamiento, está a punto de ponerse en marcha la desescalada. Aunque es previsible que se acompañe de una segunda ola de la covid-19, nunca tendrá la virulencia de la primera. Será mucho menos intensa y más prolongada.

La primera ola de covid-19 ha sido como un tsunami. Nos ha cogido por sorpresa y ha sido devastadora. El estupor y la tragedia han durado 4-6 semanas y, a continuación, han dejado sentimientos de impotencia y miedo.

El confinamiento en los domicilios y el aislamiento físico han demostrado ser medidas sumamente eficaces para reducir la tasa de contagios. Pero no pueden prolongarse más allá de 4-6 semanas. Sobre todo por las consecuencias económicas, mentales y sociales.

Eso implica que la aceleración de la vuelta al trabajo parece inevitable, entre otras cosas por la urgencia económica en muchas familias. También parece previsible la reapertura de colegios en las próximas semanas, dado que muchos padres no podrían ir al trabajo sin alguien que se ocupe de sus hijos en edad escolar.

Los test de anticuerpos pueden ayudar a identificar a los que tienen inmunidad y pueden volver sin riesgos. Sin embargo, en muchos sectores laborales más del 80% de los empleados continuarán siendo negativos para los anticuerpos y continuarán siendo propensos a infectarse. Cosa distinta son algunos colectivos como el personal sanitario, donde más de un 30% podrían ya haberse expuesto en muchas grandes ciudades.

En todos los casos, las empresas deberán procurar que se cumplan las nuevas medidas de protección (mascarillas, lavado frecuente de manos, etc.), distanciamiento interpersonal de 1,5 metros en los puestos de trabajo y suspensión de reuniones concurridas en salas cerradas.

Respecto al ocio, por el contrario, todo apunta a que el temor a una segunda ola de casos y a un repunte de la covid-19 frenará los espectáculos, las celebraciones multitudinarias, los congresos, los festejos populares, la apertura de restaurantes, los desplazamientos, los viajes nacionales y, sobre todo, internacionales.

Entramos en una nueva era poscovid-19. La elevada densidad de la población en algunas regiones del planeta, la escasa higiene personal y social, junto a la estrecha convivencia con animales domésticos y salvajes en China y otros países, son los tres principales factores determinantes de futuras zoonosis.

La trágica cifra de vidas que se han perdido en dos meses ha sido más el resultado de una inadecuada atención médica que de una virulencia elevada del virus.

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