¿QUÉ DISTINGUE A LAS PERSONAS POSITIVAS DE LAS NEGATIVAS?

El psicólogo de la Universidad de Columbia (Estados Unidos) Scott Barry Kaufman cree que hay que dedicar mayores esfuerzos a investigar el lado positivo de la personalidad humana, teniendo en cuenta que los estudios de la psique están enfocados en las facetas menos edificantes y más patológicas del mundo interior.

Uno de los pilares para investigar a las personas aversivas, es decir aquellas que tienen comportamientos desagradables para los demás, es la denominada “tríada oscura de la personalidad”. La misma fue descubierta por los psicólogos Delroy L. Paulhus y Kevin M. Williams, en 2002.

Este terceto de rasgos que consisten en el narcisismo, el maquiavelismo y la psicopatía ha sido estudiado, descubriendo que todos poseemos esos atributos, en cierta medida.  «Nuestras mentes están diseñadas para poder disfrutar del sufrimiento de los demás» Las personas socialmente aversivas existen.

Pero, ¿qué ocurre con el lado luminoso de la naturaleza humana?, ¿qué pasa con los ‘santos’ del día a día?, con esas personas cuyo ser ilumina lo que existe a su alrededor en todas direcciones, reflexiona Kaufman. Este psicólogo comenzó a trabajar con los investigadores David Yaden, Elizabeth Hyde y Eli Tsukayama, analizando aspectos como el perdón, la confianza, la honestidad, el cuidado, la aceptación y el disfrute intrínseco de conectarse con los demás.

Para su sorpresa, de sus trabajos surgieron tres grandes factores que etiquetaron como “la tríada luminosa”. Consisten en el kantismo, humanismo y la fe en la humanidad.

Los doce elementos clave que destacó el especialista son:

  • La tendencia a ver lo mejor en una persona.
  • Creer que los demás nos tratarán justamente.
  • Pensar que la gente es, sobre todo, de buen corazón.
  • Perdonar rápidamente a quienes nos han hecho daño.
  • Tendencia a admirar a los demás.
  • Aplaudir el éxito en otras personas.
  • Tratar a los demás como seres valiosos.
  • Prestar atención a personas de todas las condiciones sociales.
  • Preferir la honestidad al encanto.
  • Sentirse disgustados al manipular a las personas.
  • Ser auténticos aunque pueda dañar nuestra reputación.
  • Hablar con la gente sin pensar en lo que se puede conseguir de ella.

Este cuestionario ha sido respondido por miles de personas de diferentes edades, géneros, razas y etnias, arrojando resultados consistentes, según los investigadores. “Para muchas personas, su ego se interpone en el camino de su crecimiento y desarrollo personal”, señala Kaufman.

“En un entorno clínico, el conocimiento de las tríadas oscura y luminosa puede ayudar a los pacientes a que aprendan más sobre las tendencias más oscuras que pueden dañar sus relaciones y su satisfacción con la vida, y sobre el potencial de benevolencia que está dentro de ellos y al que pueden recurrir más para aportar luz a sí mismos y a los demás”, enfatiza el psicólogo.

El análisis de los resultados obtenidos respalda la idea de que en cada uno de nosotros coexisten en distintas proporciones la luz y la oscuridad psicológicas. Reveló que la persona promedio se inclina más hacia la luz en sus pensamientos, comportamientos y emociones cotidianos, y que la malevolencia extrema es muy rara en la población general.

Las personas con un mayor porcentaje de rasgos positivos también son más proclives a estar satisfechos con sus relaciones, competencia y autonomía, así como a presentar en sus relaciones unos niveles más altos de apego y erotismo seguros, y una motivación primaria de cultivar la intimidad y unos valores de autotrascendencia, según los resultados del test.

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