LA VIDA LUEGO DE LA CUARENTENA

La vida en el planeta ha dado un giro drástico desde que la pandemia de coronavirus fue declarada. Todo esto también ha tenido un efecto catastrófico en la economía mundial: millones de personas han perdidos sus trabajos y el mundo está al borde de su peor recesión desde la Segunda Guerra Mundial. El regreso a la actividad habitual seguirá condicionado por el coronavirus, con el objetivo de evitar un posible rebrote. Resulta difícil pensar que el mundo anterior a este año de la gran pandemia fuera un mundo «sólido», en términos de sistema económico y social

Según las predicciones de algunos expertos, cuando la pandemia termine y las normas de distanciamiento sociales se relajen, muchas personas seguirán trabajando de forma remota desde sus casas.

En un escenario como este las empresas tecnológicas tendrán un mayor dominio y crecimiento, pero otros sectores como el de los restaurantes y bares se verán severamente golpeados.

La pandemia pone de manifiesto el alcance de las desigualdades sociales y la enorme tendencia a la concentración de la riqueza que existe en el planeta. Esto no constituye una novedad, pero sí nos lleva a reflexionar sobre las salidas que han tenido otras crisis globales.

Sin embargo, en este momento hay todo tipos de análisis y predicciones que intentan entender esta gran crisis que atraviesa la humanidad y que, al parecer, apenas comienza.

Es necesario asumir las causas ambientales de la pandemia, junto con las sanitarias, y colocarlas también en la agenda política. Esto nos ayudaría a prepararnos positivamente para responder al gran desafío de la humanidad, la crisis climática, y a pensar en un gran pacto ecosocial y económico.

En los países del Sur, antes que una sociedad de vigilancia digital al estilo asiático, lo que encontramos es la expansión de un modelo de vigilancia menos sofisticado, llevado a cabo por las diferentes fuerzas de seguridad, que puede golpear aún más a los sectores más vulnerables, en nombre de la guerra contra el coronavirus.

El retorno de algunos sectores económicos

Los hoteles y los restaurantes son negocios acostumbrados a mantener un alto nivel de limpieza e higiene, pero ahora deberán adaptarse al control sanitario para evitar el riesgo de contagio.

Los que ya dan por hecho que no podrán retomar la actividad en los próximos meses son los festivales culturales.

Este verano no veremos ni conciertos ni espectáculos multitudinarios, que tendrán que limitar su aforo o cancelarse.

Muchos países ya están pensando en reabrir las fronteras cuando la cifra de contagios empiece a disminuir. Sin embargo las autoridades sanitarias han advertido que la relajación de las medidas puede significar un nuevo brote.

Seguramente los viajes y grandes desplazamientos tardarán un tiempo en recuperar el ritmo de antes del coronavirus.

Las tiendas y los comercios también tendrán que cumplir unas estrictas medidas de higiene y seguridad.

En algunos países de Europa donde empiezan a levantarse restricciones, como Suecia o Alemania, las tiendas facilitan a sus clientes y empleados guantes y gel desinfectante de manos.

En lo que a colegios y universidades se refiere, los países han seguido estrategias diferentes. Algunos dan el curso por terminado, mientras que otros trabajan con la idea de volver a las aulas el próximo mes de mayo, tomando precauciones y manteniendo las medidas de distanciamiento exigidas.

Muchas universidades han mantenido las clases por internet y han programado exámenes finales por vías telemáticas para no perder el curso académico. Aunque hay países como Noruega que ha permitido el regreso a clases de primaria, limitándose a 15 alumnos por salón.

Tal parece que Volver a la normalidad no es opción por un tiempo.

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