TRASTORNOS ALIMENTICIOS: BULIMIA Y ANOREXIA

En México, según la Encuesta Nacional de Salud, cada año se registran cerca de 20 mil casos de anorexia y bulimia, la población más afectada por estos padecimientos tiene entre 15 y 19 años.

A pesar de que hay más datos de prevención, la presión social de ser más delgada o delgado es muy fuerte.

En los últimos 20 años se han incrementado en un 300% en México, los casos que presentan signos de anorexia o bulimia, debido a diversos factores como la presión social, los medios de comunicación y últimamente las redes sociales, que muestran a personas extremadamente delgadas como sinónimo de éxito y fama.

Los trastornos alimenticios son acciones extremas derivadas de una serie de preocupaciones por el peso y la comida, se relacionan con las conductas alimentarias que afectan negativamente la salud, las emociones y la capacidad de desempeñarte en áreas importantes de la vida.

En la actualidad los trastornos de la alimentación más frecuentes son la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa, y el trastorno alimentario compulsivo.

Cuando una persona tiene anorexia o bulimia, se presentan manifestaciones clínicas como pérdida significativa de peso, caída del cabello, debilidad muscular, amenorrea y daños renales e intestinales. La lectura que en algunas investigaciones se hace sobre la dimensión somática de las personas con diagnóstico de trastornos de la alimentación, atiende a sus manifestaciones en el cuerpo biológico.

El ideal del cuerpo femenino y masculino cruza la vida cotidiana de las personas con anorexia y bulimia, buscan el peso ideal sometiéndose a un control de ingesta y regreso de alimentos, así como ejercicio extremo, consumo de laxantes y diuréticos, pues en el imaginario colectivo, dicho cuerpo les otorgará un lugar privilegiado o una aceptación en su entorno social.  

El cuerpo esbelto representa valores culturales, ya que por años se ha idealizado como sinónimo de belleza y se convierte en una suerte de ilusión social.

¿ANOREXIA O BULIMIA?

La anorexia es un trastorno de la alimentación que se caracteriza por un peso corporal bajo, y temor de la persona por subir de peso, acompañado por la sensación de verse y sentirse gordo/a, por lo que la persona comienza a tomar medidas drásticas, dejando de comer.

Por otro lado, la bulimia no sólo implica la sensación del miedo a estar gordo o a engordar, sino que, además, el bulímico padece un sentimiento de descontrol ante la comida. Por consiguiente, éste come desmesuradamente y, puesto que se siente culpable, acto seguido, se provoca el vómito.

ALGUNOS SÍNTOMAS Y SIGNOS

  • Preocupación por los alimentos, que a veces incluye cocinar comidas elaboradas para los demás, pero no comerlas
  • Saltar comidas o rehusarse a comer con frecuencia
  • Negar el hambre o poner excusas para no comer
  • Comer solo unos pocos alimentos «seguros», por lo general, con bajo contenido de grasas y calorías
  • Adoptar rituales rígidos para las comidas o la alimentación, por ejemplo, escupir la comida después de masticarla
  • No querer comer en público
  • Mentir sobre la cantidad de comida que se ingirió
  • Sentir temor a aumentar de peso, que puede incluir pesarse o medirse el cuerpo repetidas veces
  • Mirarse con frecuencia al espejo para ver los defectos que se perciben
  • Quejarse por estar gordo o tener partes del cuerpo que son gordas
  • Cubrirse con capas de ropa
  • Estado de ánimo indiferente (falta de emociones)
  • Retraimiento social
  • Irritabilidad
  • Insomnio
  • Disminución del interés en las relaciones sexuales

PREVENCIÓN

Los trastornos alimenticios se derivan de una variedad de problemas físicos, emocionales y sociales necesarios de ser abordados para ayudar a prevenir y tratar estos trastornos.

Familiares y amigos pueden ayudar a establecer buenos ejemplos de comer y de hacer comentarios positivos sobre prácticas saludables de alimentación. Mientras que los trastornos alimentarios parecen concentrarse en la imagen corporal, la comida y el peso, a menudo se relaciona con muchos otros temas.

Dirigirse a profesionales de la salud y el estímulo para buscar el tratamiento es fundamental para mejorar la oportunidad de un diagnóstico precoz y la intervención para la recuperación.

INFORMACIÓN: SECRETARÍA DE SALUD

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