TRABAJAN CON MACROALGAS PARA GENERAR ENERGÍA EN LOS OCÉANOS

En el futuro, el Océano Pacífico podría albergar kilómetros de granjas de algas marinas atendidas por drones submarinos y esperando ser convertidas en combustible, según la visión de Marine BioEnergy, una nueva empresa respaldada por la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Energía (ARPA-E), que financia proyectos relacionados, porque ve el océano abierto como un recurso sin explotar para una mejor fuente de bioenergía renovable.

Alrededor del 5 por ciento del uso total de energía en los Estados Unidos proviene actualmente de biomasa como el maíz y la madera, que son renovables y absorben dióxido de carbono de la atmósfera a través de la fotosíntesis a medida que crecen, y muchos expertos esperan que este porcentaje siga en aumento, debido a la flexibilidad de la bioenergía.

«Puede, por ejemplo, suministrar combustible a la aviación y otras formas de transporte difíciles de electrificar. Para lograr una importante descarbonización de la economía de los Estados Unidos, muchos análisis sugieren que la bioenergía necesitará constituir del 20 al 25 por ciento de las fuentes de energía del país», señala Marc von Keitz, director de programas de ARPA-E.

Las opciones actuales de bioenergía están dominadas por el etanol a base de maíz, pero su producción utiliza mucha tierra, fertilizantes y agua dulce, lo que crea otros problemas de contaminación y ata recursos limitados.

Von Keitz se pregunta “¿cómo cumplir esos objetivos de bioenergía sin comprometer las necesidades de la población y aumentar la producción de alimentos?” Y se responde: “Aquí es donde podrían entrar las algas marinas: no necesita ninguno de esos recursos y podría aprovechar el vasto potencial del océano abierto”.

“El océano es el espacio que no estamos utilizando mucho para el cultivo; una vez cosechadas las macroalgas, podrían convertirse en diversas formas de energía, como biogás y etanol, a través de diferentes procesos químicos. Sin embargo, se deben superar varios obstáculos para que la bioenergía de las algas sea una opción a gran escala, y no todos creen que sea una buena idea por los posibles impactos ecológicos y los beneficios climáticos no comprobados”, agregó.

Varios países, particularmente en Asia, han cultivado algas marinas durante mucho tiempo, pero a una escala pequeña y principalmente para usarlas como alimento.

“Para que la bioenergía derivada de las macroalgas se generalice, los investigadores y las empresas necesitan formas rentables de convertir las algas marinas en combustible utilizable para uso comercial, y deberán crear las tecnologías y técnicas para cultivar macroalgas a gran escala en el océano, donde las condiciones como las olas de tormenta pueden ser brutales”, señala Von Keitz.

Tales ubicaciones remotas también significan que las granjas probablemente necesitarán operar de manera autónoma o con una presencia humana muy limitada para ser eficientes.

ARPA-E, una agencia del Departamento de Energía que apoya la investigación y el desarrollo de nuevas tecnologías energéticas, cree que estos problemas pueden abordarse; tiene un programa llamado Mariner para financiar proyectos que trabajan en varios componentes necesarios para impulsar una nueva industria de energía de algas marinas: tecnología y sistemas para el cultivo y la cosecha, el transporte, la cría selectiva y más.

Marine BioEnergy desarrolla uno de los proyectos de ARPA-E, cuyo objetivo es construir grandes granjas de algas en el medio del Océano Pacífico, con la meta de abordar un problema clave con el concepto de cultivo de macroalgas: la capa superior del océano abierto tiene mucha luz solar pero pocos nutrientes, mientras que las capas más profundas tienen nutrientes abundantes, pero no tienen luz solar, por lo que la mayoría de las algas no crecerán solas tan lejos.

Marine BioEnergy cree que ha encontrado una solución: intentará cultivar algas marinas en granjas conectadas a drones submarinos. Cada granja abarcaría un par de hectáreas y consistiría en hileras de algas, intercaladas con flotadores. Los drones arrastrarían las granjas bajo el agua por la noche para acceder a los nutrientes, así como durante las tormentas o cuando pasaran los barcos.

«Cada determinado tiempo, esos drones llevarían a toda la granja a un lugar de cosecha», dice Von Keitz.

Cindy Wilcox, cofundadora y presidenta de Marine BioEnergy, prevé desplegar suficientes granjas de algas marinas en el océano para proporcionar una cantidad significativa de energía.

“Para reemplazar el 10 por ciento de los combustibles de petróleo líquidos utilizados en los Estados Unidos hoy en día, necesitaríamos tener un área de cultivo del tamaño de Utah, y en el Océano Pacífico hay espacio para 705 Utahs”, señaló Wilcox.

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