PELIGROSO, EL NUEVO MANEJO DE ÁREAS PROTEGIDAS RUIZ CORZO

La nueva manera de manejar las áreas de conservación puede ser muy peligrosa, porque permitiría legalizar todas las invasiones en zonas protegidas y quedarían en manos de gente sin capacidad para administrarlas, afirmó Martha Isabel Ruiz Corzo, presidenta del Grupo Ecológico Sierra Gorda.

“Hemos trabajado 35 años para desarrollar soluciones económicas y de desarrollo, pero el manejo tradicional no incluye las compensaciones de carbono, el turismo comunitario de bajo impacto, la diversificación productiva, la capitalización de sus haberes, la belleza escénica, la gastronomía, su simpatía, su hospitalidad, una cultura muy rica”, señaló Ruiz Corzo

Sin embargo, apuntó que “las comunidades locales no tienen la capacidad para empatar esa oferta con la modernidad”. Tienen todo eso, pero “¿a qué sabe que tengan una gastronomía deliciosa, si el baño es un terror? ¿Qué le ofreces al turista?”

La sociedad civil debe tener un protagonismo, porque no puedes dejar las tierras de conservación a comunidades que invaden. “Creo en las reservas de la biosfera, en estructuras largamente concebidas, en fortalecer a la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) y en que debe protegerse y fortalecerse la vinculación con la sociedad civil”, dijo Ruiz Corzo.

La sociedad civil debe estar ahí “contra viento y marea, luchando por la integridad del territorio, contra tanta obra pública loca, contra tantos intereses, con tantas necesidades de las comunidades, para hacerlo con un plan, con un programa de manejo, con una gestión de recursos financieros”, agregó Ruiz Corzo.

Estimó que construir un nuevo paradigma requiere de inversión. “No es fácil construir procesos productivos, porque se van a encontrar con protocolos globales desfasados del contexto local; son procesos de muchos años de una gestión muy versátil, que sólo la sociedad civil puede hacer”, expuso la presidenta del Grupo Ecológico Sierra Gorda.

Solamente la sociedad civil puede vincular tantos factores, señaló y refirió “en el caso de Querétaro, hay un fondo ambiental estatal; es el primer estado con un programa de reducción de emisiones, de huella de carbono, pagando a los dueños de los bosques por sacar el ganado, por cuidarlos”.

“Creemos en eso: en la Conanp, en el programa de pago de servicios ambientales de la Comisión Nacional Forestal (Conafor), “pero que no nos digan que la gente local sabe manejar muy bien sus recursos”, puntualizó Ruiz Corzo.

«En la Sierra Gorda estamos involucrados desde hace décadas con el aprovechamiento del orégano, de las aromáticas, de lo forestal, pero nos hemos enfrentado con la falta de capacidades, pues la mayoría de la población es analfabeta, le cuesta trabajo hacer las cuentas», sostuvo.

Encontramos, eso sí, servicios técnicos forestales de bajísima calidad, aprovechándose de las comunidades con promesas falsas, con programas de manejo fuera de dimensión, un sinfín de abusos, con lo cual saquean los recursos públicos, porque “han vivido de Conafor”, indicó la presidenta del Grupo Ecológico Sierra Gorda.

De ninguna manera ve que esos aprovechamientos sean sustentables. “Y menos con la falta de una autoridad ambiental, porque la Procuraduría Federal para la Protección al Ambiente (Profepa) no se da abasto y la Fiscalía no atiende las denuncias”.

Se preguntó: «¿Cómo vas a soltar territorios de conservación, patrimonio nacional, en las manos de amigos, de comunidades que no tienen las capacidades? ¿Dónde está la capacidad administrativa, el espíritu emprendedor, el diseño bonito o el servicio turístico esmerado?»

Ella misma respondió: Eso se construye con paciencia, con recursos, con mucha capacitación. Ahí es donde entra la sociedad civil y por eso considero que debería haber más reservas de la biosfera coadministradas, comanejadas por la sociedad civil. Hay que abrir esa posibilidad, para fortalecer las capacidades locales.

Mencionó que hay muchas buenas organizaciones sociales de conservación en México, por lo que muchas reservas estarían ¡mejor, más protegidas, con más financiamiento, con más operadores, con seguimiento a los procesos, si estuvieran en sus manos.

Pidió pugnar por fortalecer a la Conanp y a su estructura, que es perfectible; hay que crear esas respuestas comunitarias, una visión más integradora de las comunidades locales, y eso sólo se puede lograr involucrando a la sociedad civil. “Somos excelentes socios”, subrayó.

Refirió que en la Sierra Gorda tiene 34 años buscando todas las posibilidades, fraguando procesos, “porque trabajar con extrema pobreza requiere de mucha permanencia, de estar en el nido hasta que se empollen los huevos.

Tenemos proyectos turísticos desde hace 23 años, y ahora son un excelente negocio con excelentes servicios. Tenemos 74 microempresas turísticas, donde ofrecemos paquetes y le damos al turista un valor agregado: la ruta del sabor, la red de albergues comunitarios, la ruta de los artesanos…

Estamos organizados. Somos una empresa de extrema pobreza con sus reglas de mejora continua, con imagen; hemos mejorado equipamiento, infraestructura. Todo eso son capacidades que aportan y surgen de muchos años de confianza, de cariño que se ha generado con las comunidades”.

Para finalizar, Ruiz Corzo reiteró que “la sociedad civil hace la gestión financiera, las iniciativas globales. Hemos superado muchas curvas de aprendizaje y estamos listos para compartir, porque operamos conservación participativa, ya que las áreas naturales son nuestro tesoro común”.

INFORMACIÓN: NOTIMEX

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