300 MILLONES DE TONELADAS DE CO2 SE EMITEN POR MIRAR VIDEOS ONLINE

Un auto eléctrico en lugar de gasolina, el tren en lugar del avión, menos plástico: todo eso es bueno para el planeta. Sin embargo, nuevos estudios muestran que ver nuestra serie favorita en Netflix también perjudica al medioambiente.

Decenas de correos electrónicos por día, un llamado por WhatsApp, guardar fotos en la nube, mirar un video en YouTube: todo eso es parte de nuestro día a día en el mundo digitalizado. Pero las computadoras utilizan electricidad, y la producción de electricidad a través de combustible genera dióxido de carbono (CO2).

La utilización de las tecnologías digitales ya superó hasta a la industria de la aviación en cuanto a la producción de CO2. Mientras el porcentaje de la aeronavegación en el total global de las emisiones de CO2 está, según estimaciones, en cerca del 2,5 por ciento -con tendencia al alza-, la transmisión de datos en todo el mundo y su infraestructura son responsables de casi el 4 por ciento de todas las emisiones de CO2. Eso constata el laboratorio de ideas The Shift Project en un reciente estudio. Esa ONG investiga posibles estrategias para lorgar una economía basada en energías renovables.

En ese cálculo estimativo se incluyeron los costos de energía para la infraestructura informática, así como la energía utilizada para la transmisión de datos. Esta última consume más electricidad que la producción de todos los aparatos y tecnología juntos.

Según un estudio del gigante informático Cisco, en el año 2022, un 60 por ciento de la población mundial usará internet. Y la transmisión global de datos crece en más de un 25 por ciento anual, señala ese informe.

El streaming perjudica al medioambiente. La mayor parte de esos datos corresponden al uso de videos: un 80 por ciento de todos los datos son imágenes en movimiento en la red. Casi un 60 por ciento del flujo de datos en internet son videos online, entre los que se cuentan los videos almacenados en un servidor, que son vistos sin ser descargados a ninguna terminal (computadora, Tablet o teléfono móvil), y que son provistos por plataformas con base en la red global.

El problema reside en que las imágenes en movimiento necesitan enormes cantidades de datos. El promedio de emisiones de CO2 por el uso de videos online es de más de 300 millones de toneladas por año, según mediciones de 2018. Esa es la cantidad que emite, por ejemplo, España en un año. Cuanto más alta es la resolución, más datos se necesitan. Ver 10 horas de películas en HD consume, según The Shift Project, más bits y bytes que todos los artículos de Wikipedia en inglés.

Lo mejor para evitar las emisiones de CO2 sigue siendo mirar series o películas en televisión analógica en lugar de usar el streaming o las mediatecas, dice Efoui-Hess. Si bien la televisión tradicional consume electricidad, los datos solo se transmiten a nivel nacional, en lugar de atravesar todo el mundo, como en internet. También Lutz Stobbe, investigador del Instituto Fraunhofer de Microelectrónica de Berlín, confirma la enorme cantidad de electricidad que consumen las vías de transmisión en la red. Decisiva es la llamada «última milla”, o tecnología a través de la cual llegan los datos al usuario. La transmisión de datos de los servicios de telefonía móvil es la que más electricidad consume.

INFORMACIÓN: ELPLURAL

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