PROHIBICIÓN DEL PLÁSTICO

¿SON LAS BOLSAS DE PLÁSTICO LAS MÁS CONTAMINANTES?

Algunos

Hechos reales

0 Por ciento de los basureros son vertederos a cielo abierto
0 Por ciento de los residuos en el país son plásticos

En enero el estado de Coahuila comenzó con la prohibición de bolsas y popotes de plástico en supermercados, restaurantes y demás comercios. La regulación busca evitar el consumo y sugiere el uso de materiales como papel, tela o plásticos biodegradables para las bolsas. ¿SON MENOS CONTAMINANTES LAS ALTERNATIVAS AL PLÁSTICO?

Según información recopilada por el equipo de investigación de ATiempo.Tv tanto expertos como estudios confirman que las bolsas de plástico son las que menos daño ambiental producen. Además, dicen los especialistas, la contaminación por plástico se puede reducir con una mejor gestión.

Con la actual legislación ambiental en el estado se incentiva el uso de bolsas de papel, de tela o biodegradables, materiales cuyo tiempo de degradación es menor. Las especificaciones consideran reutilizables a las bolsas que puedan ser utilizadas más de 5 veces, pudiendo ser de fibras sintéticas o naturales. Aunque estos materiales tardan más en degradarse, las bolsas de tela y de papel requieren alto consumo de agua y tierra de cultivo o árboles para hacerse.

Alejandra Ramos, economista y fundadora del Proyecto Taan analiza que los estudios realizados de impacto ambiental demuestran que las bolsas de plástico son menos contaminantes que sus alternativas. “Las bolsas plásticas son altamente eficientes en su proceso de fabricación pues se fabrican de desechos de la refinación de petróleo, requieren mucho menos energía, agua, árboles y emiten mucho menos gases de efecto invernadero que otras opciones”, explica.

A la opinión de la experta se suman al menos dos estudios. El primero fue realizado en 2011 por la Agencia de Medio Ambiente de Reino Unido donde varios investigadores analizaron las bolsas disponibles en supermercados británicos en el año 2006. Para el informe consideraron la capacidad de cada material y su nivel de uso en el país.

En el estudio se explica que las bolsas producen mayor contaminación durante su producción y en segundo lugar por su transporte. Al contrario de lo que suele pensarse, las bolsas contaminan menos cuando se desechan. En el documento se determinó que la bolsa que generaba menos daño en el entorno era la de plástico debido a que provoca menos impacto ambiental crearlas.

Otra de las conclusiones del estudio es que la bolsa de papel - que generalmente sólo puede reusarse una o dos veces- es la más peligrosa para el cuerpo humano. Cada persona tendría que usarla al menos 4 veces para contaminar lo mismo que las bolsas plásticas. La de tela de algodón, en cambio, debería utilizarse 173 veces para reducir el impacto por la emisión de gases de efecto invernadero.

Un estudio similar se realizó en Dinamarca en 2018 por el Ministerio de Medio Ambiente y Alimentos. Para el ejercicio se consideraron las bolsas utilizadas en su territorio tomando en cuenta su nivel de toxicidad a la salud humana, daño al ecosistema, desabasto de agua y daños a la tierra, entre otros.

Uno de las primeros hallazgos de la publicación fue que las bolsas de plástico, papel, biodegradables y de tela reducen su contaminación si son reutilizadas para transportar basura o si son incineradas al final de su vida útil, mientras que las de plástico de alta densidad pueden ser recicladas. En Dinamarca también se concluyó que las bolsas plásticas fueron las menos contaminantes y se calculó cuánto se debía reutilizar cada bolsa alternativa para paliar diferentes efectos ambientales:

El Maestro en Ciencias Adrián Méndez , experto en plástico del Centro de Investigación en Química Aplicada enfatiza en que el considerar la huella hídrica y de uso de suelo dan un escenario más completo de la contaminación que se puede realizar. “Cuando algo se prohíbe y se lanzan opciones que no se revisaron tecnológicamente bin surgen una serie de consecuencias que cambiarán el problema nada más de cara”.

Todo depende del costo beneficio que se espere, dice el doctor en Economía e investigador de la Universidad Autónoma de Coahuila José Luis Escobedo. Para el especialista “son menos contaminantes (bolsas de plástico) y puede ser mejor por el consumo energético, pero los materiales orgánicos son más eficientes como desecho. Si se toma en cuenta la reintegración al medio ambiente, aquí pierde el plástico”.

Añade que hay que considerar que la contaminación que ocasionan las bolsas plásticas no desaparece, pues los microplásticos (desechos del material entre 0.3 y 5 mm potencialmente tóxicos) se quedan y terminan en los alimentos que consumimos con posibles daños a la salud.

Alejandro Martínez, ambientalista de Fundación Impulso opina que a pesar de que hay estudios que muestran mayor contaminación en las bolsas de papel o de tela, la mejor opción es la que presente menos duración en el tiempo como desecho.


Alternativas a la contaminación

En el laboratorio de Químicas de la Universidad Autónoma de Coahuila, entre tubos de ensayo y quemadores, la estudiante de Química Nallely Escobedo muestra un proyecto que en el futuro podría convertirse en una alternativa para poder producir bolsas de plástico menos contaminantes. Se trata de un experimento dirigido por el Dr. Jesús Alejandro Claudio , experto en polímeros y avanzados de la misma universidad.

Consiste en elaborar plásticos a partir de los desechos que deja la piña, que después de un proceso genera un material que se disuelve en agua, evitando así la contaminación de los océanos. El experimento se presentó en la Expo Científica CTR 2019 y ya atrajo el interés al menos en una empresa. Aquí puedes ver una muestra del proceso:


Eficiencia y administración

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía clasifica para 2019 un 87% de los basureros como tiraderos a cielo abierto, en los cuales hay poco o nulo control sobre los desechos. El plástico conforma el 10.9% del total de residuos en el país, considerando bolsas, pero también empaques, envases y demás artículos.

“El plástico además de cumplir con su función es muy ligero, por lo que se lo lleva el aire y termina en el mar(...) sin embargo esas bolsas que están en los mares están por un mal manejo residual, creo que definitivamente es el mal uso, el mal hábito” menciona el especialista en plásticos Adrián Méndez .

La economista Alejandra Ramos agrega que el plástico requiere una buena administración al final de su vida y que debemos de enfocarnos en la eficiencia y correcta administración y tratamiento de residuos. Además plantea que el problema son los pocos rellenos sanitarios que hay en el país.

Sobre el uso de bolsas de plástico todos los entrevistados se unen en una sola opinión: hace falta concientizar a la población e incorporar a la ciudadanía en las decisiones para lograr un mejor efecto de las políticas públicas. En el Cañón del Sumidero, por ejemplo, parte de la necesidad de cuidado salió de los habitantes de la región luego de ver la contaminación en el ecosistema según cuenta el Dr. José Luis Escobedo de la UAC.

Alejandro Martínez de Fundación Impulso, una de las diversas asociaciones que trabajan por la conservación del medio ambiente, opina que se debe concretar la enseñanza desde el hogar, realizar compostas, huertos y muchas más maneras de concientizar sobre el cuidado del medio ambiente que deben realizarse.

Méndez concluye en que se debe llegar a un acuerdo entre gobierno y el sector productivo para favorecer la separación y el reciclado. Que las empresas se puedan relacionar para recolectar los plásticos y completar el ciclo creando nuevos productos. “Es necesario sacar legislaciones negociando, regulando y no prohibiendo.”

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