ÚLTIMOS MOMENTOS DE NELSON MANDELA

«Nací cuando terminaba la primera guerra mundial y dejé la vida pública cuando el mundo celebra el cincuentenario de la Declaración Universal de Derechos Humanos. He llegado al punto del largo camino en que se me otorga la oportunidad —como debería ser para todos los hombres y mujeres— de retirarme a descansar y a vivir tranquilo en la aldea donde nací.»

Apegado siempre a la Declaración Universal de Derechos Humanos vindicó la justicia de su causa. Al mismo tiempo, constituyó un desafío para la libertad, que una vez lograda, debía dedicarse a la aplicación de las perspectivas contenidas en la Declaración.

 “Atesoro en mi corazón el ideal de una sociedad democrática y libre, en la que todas las personas vivan juntas en armonía y con igualdad de oportunidades” fue el ideal que vivió y por el que lucho toda su vida.

Afirmaba, “Si todas estas esperanzas se pueden traducir en un sueño realizable y no en una pesadilla que atormente las almas de los viejos, entonces tendré paz y tranquilidad, entonces la historia y los miles de millones en todo el mundo proclamarán que valió la pena soñar y esforzarse por dar vida a un sueño realizable.”

«Nunca olvidaremos como millones de personas en todo el mundo se han unido a nosotros en solidaridad para luchar contra la injusticia de nuestra opresión mientras estuvimos en la cárcel.»

«El mundo en el que vivimos es un mundo de grandes promesas y esperanzas, pero también es un mundo de desesperanza, enfermedad y hambre. La erradicación de la pobreza no es un gesto de caridad. Es un acto de justicia. Es la protección de un derecho humano fundamental, el derecho a la dignidad y a una vida decente. Mientras persista la pobreza, no habrá verdadera libertad.»

Las luchas no cesaron durante toda su vida y en cada etapa luchaba contra las adversidades para mantenerse a tope para dirigir con coherencia sus convicciones y hacer entender al mundo el camino que podría llevarnos a la verdadera libertad.

Aclaraba siempre puntos así: “La paz no es simplemente la ausencia de conflicto; la paz es la creación de un entorno en el que todos podamos prosperar, independientemente de la raza, el color, el credo, la religión, el sexo, la clase, casta o cualquier otra característica social que nos distinga. La religión, las características étnicas, el idioma y las prácticas sociales y culturales son elementos que enriquecen la civilización humana, que se suman a la riqueza de nuestra diversidad. ¿Por qué dejar que se conviertan en causa de división y de violencia? Estaríamos degradando nuestra humanidad común, si permitimos que eso ocurra”.

Makaziwe una de las hijas de Nelson Mandela, declaró que los «maravillosos» últimos momentos junto a su padre. «Hasta el último momento nos tuvo, sabe… Los hijos estaban allí, los nietos estaban allí, Graça [su esposa] estaba allí, estuvimos a su alrededor todo el tiempo e incluso en el último momento, estuvimos sentados con él todo el jueves», declaró.

Nelson Mandela luchó no sólo por la libertad política sino también por la espiritual. «Creo que sabía que, si no perdonaba, estaría para siempre encarcelado espiritualmente», explicó.

«La lección que podemos extraer de su vida es tener el coraje para perdonar a los demás», afirmó.

INFORMACIÓN: EL MUNDO, EL UNIVERSO, UN

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