MÁS DE MIL MILLONES DE ALUMNOS AFECTADOS A NIVEL MUNDIAL, POR EL CIERRE DE ESCUELAS DEBIDO AL COVID-19

Hugo López Gatell, subsecretario de Salud, el pasado martes decretó que México había entrado a la fase 3 de la pandemia por COVID-19, lo que se traduce en un aumento del tiempo de encierro voluntario, el cierre de escuelas y otra instituciones educativas, y que afecta de manera directa a padres de familia, maestros y alumnos.

Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), para el 21 de abril, alrededor de 1,579,634,506 estudiantes en todo el mundo, se vieron obligados a abandonar las escuelas por el inicio de la pandemia por COVID-19.  

La Organización Internacional ha clasificado a los países según el cierre de escuelas en a nivel global en tres: localizados, nacional y abierto. Los países con la clasificación de “localizados” hace referencia a que no todas las escuelas están cerradas en el territorio; cuando todas las escuelas dentro de una nación están cerradas, obtienen la etiqueta de “nacional”; y cuando todas las escuelas han permanecido abiertas, el país es clasificado como “abierto”, lo cual se presenta, en su mayoría, en países con muy pocos casos de COVID-19 como Bielorrusia con 457 casos, Afganistán con 61 y Turkmenistán y Tayikistán con cero casos de infectados.

El cierre de las escuelas a nivel mundial trae consigo consecuencias perjudiciales para los estudiantes que la UNESCO también dio a conocer:

  1. El aprendizaje es interrumpido: el cierre de las escuelas limita las oportunidades de desarrollo y mejora de las habilidades de los estudiantes, principalmente de los alumnos desfavorecidos que tienen un acceso limitado a las oportunidades educativas fuera de la escuela.
  2. Alimentación: En las escuelas donde se cuentan con programas de alimentación gratuitos para los niños y jóvenes, los estudiantes podrían quedarse sin alguna comida que ya estaba garantizada.
  3. Dificultades en el adiestramiento desde casa: Al cerrar las escuelas, los padres deben facilitar el aprendizaje en la casa, esto puede llegar a ser difícil, principalmente para los padres con niveles bajos de instrucción y recursos limitados.
  4. Acceso desigual a las plataformas de aprendizaje digital: El acceso insuficiente a las tecnologías o a una buena conexión a internet es un obstáculo para la continuidad del aprendizaje, fundamentalmente para los alumnos de familias desfavorecidas.
  5. Cuidado de los niños: Muchos padres deben de trabajar, y los niños y jóvenes se quedan solos en casa, algo que afecta de manera negativa al comportamiento debido a los estímulos negativos por parte de conocidos, compañeros e incluso pueden caer en el consumo de drogas.
  6. Costos económicos elevados: al cerrar las escuelas, los padres pueden ausentarse más del trabajo por que deben cuidar a sus hijos, lo que representa la pérdida de salarios y perjudica la productividad.  
  7. Trabajadores en el sistema de salud: Según la UNESCO, las mujeres tienen una participación importante en el área de la salud; empero, al tener las escuelas cerradas se pueden ver imposibilitadas para ir a sus trabajos por tener que cuidar a sus hijos. Numerosas profesiones del ámbito de la salud se ausentan por esto de los centros sanitarios, cuando en realidad es durante estos periodos de crisis sanitaria que los necesitamos más.
  8. Incremento de las tasas de abandono escolar: Después de cierres prolongados, como las vacaciones de verano, es muy difícil que los niños y jóvenes regresen a la escuela  y permanezcan en ella, lo que es muy probable que suceda cuando termine la emergencia sanitaria.

Jaime Saavedra, Director Mundial de las Prácticas Mundiales de Educación del Grupo Banco Mundial, propone soluciones para algunos de los problemas de los que habla la UNESCO. 

En cuanto al aprendizaje y el efecto negativo que tiene en los niños y jóvenes el comenzar el ciclo escolar después interrumpirlo, Saavedra asegura que una educación totalmente en línea centraliza el conocimiento únicamente en los estratos de ingreso más altos. Pero también asegura que, la actual contingencia, ha permitido que exista mucha creatividad por parte de las instituciones educativas; como en México que por medio de la televisión los niños y adolescentes pueden continuar con su educación. 

Para reducir la tasa de deserción escolar, Saavedra, propone que para mantener a los jóvenes “enganchados” en la educación, los padres no deben descuidar sus tareas, es por eso que se deben dirigir mensajes de apoyo, consejos y sugerencias por medio de la radio, la televisión e incluso mensajes SMS a los padres de familia, para que no abandonen la tarea de continuar con la educación en casa.

La UNESCO señala también que muchos jóvenes dejarán de recibir al menos un alimento al día que estaba asegurado dentro de las instalaciones educativas, a lo cual, Saavedra propone que el gobierno de cada país debe garantizar que los estudiantes continúen recibiendo el apoyo, ya sea dentro de las mismas escuelas pero de manera organizada, buscando redes de apoyo o si es necesario distribuirlas personalmente a las familias. Si la entrega de alimentos no es factible, se debe de buscar la manera de ampliar los programas subsidiarios para el apoyo de los padres. 

Como una última sugerencia, en cuanto a la apertura de las escuelas, propone que se haga de manera gradual, para evitar una segunda ola de contagio. Además explica que aunque el cierre de las instituciones pueda tener efectos negativos a corto plazo, cuenta con aspectos positivos a largo plazo, ya que permite mejorar habilidades para maestros, alumnos y padres. Al solamente tener herramientas virtuales, los maestros lograrán desarrollar sus habilidades digitales, los medios de comunicación reiterarán el impacto que tienen en la educación y se puede esperar una mejora en su programación; los padres estarán más involucrados en el proceso educativo de sus hijos y las instituciones de educación podrán identificar cuáles son los aspectos negativos que se deben resolver de manera inmediata.