A 90 DÍAS DEL ACUERDO MIGRATORIO ¿QUÉ TENEMOS?

Se cumplen los 90 días que puso de plazo Estados Unidos a México para detener los altos flujos migratorios de personas que atraviesan territorio mexicano hacia el país del norte. La amenaza fue la imposición de aranceles del 10 por ciento a productos mexicanos a partir del 10 de junio de este año.

El 7 de junio luego de varias horas de negociación entre la delegación mexicana, encabezada por el canciller mexicano Marcelo Ebrard y la de Estados Unidos, encabezada por el vicepresidente, Mike Pence, lograron llegar a un acuerdo para evitar la imposición de aranceles.

En lugar de aranceles, lo que sucedió el 10 de junio fue que Ebrard se presentó ante los medios de comunicación para explicar lo que el gobierno mexicano firmó a la administración de Donald Trump.

Lo primero que hizo fue asegurar que en los primeros seis meses del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, “ha sido el momento más difícil en la relación entre México y Estados Unidos. Y la negociación fue muy difícil, muchas horas, muy tensa; y en esencia lo que ocurrió es que la relación comercial y económica se subordinó a la diferencia sobre el tema migratorio. Eso no había ocurrido”.

Los mexicanos intentaron separar el tema comercial del migratorio, pero al final uno fue condicional del otro. Ebrard expuso que se trató de una reunión “dura” por el ultimátum que le daban a México.

Hasta mayo, el número de aprehensiones registradas en la frontera con Estados Unidos ascendía a 140 mil, por lo que calculaban que a fines de este año estarían llegando más de un millón 600 mil personas que intentarían llegar a territorio estadounidense.

Por el lado comercial, con la imposición de aranceles a productos mexicanos, de no reducir esas cifras, significaba la aplicación de tarifas unilaterales, con lo cual ambos países se alejaban del modelo del Tratado de Libre Comercio, además de tener en puerta el nuevo Tratado Comercial entre México, Estados Unidos y Canadá, el T-MEC.

“Podría seguir en una guerra comercial”, alertaba Ebrard, misma que habría llevado al país a incrementar el IVA 10 por ciento, implicaría probablemente la pérdida de un millón 200 mil empleos y la caída en el Producto Interno Bruto de más de un punto.

La condición para no imponer esos aranceles fue que México aceptara y firmara un acuerdo para ser el primer país de asilo; es decir, el tercer país seguro, lo cual significa que quienes quieran buscar asilo que atraviesen por nuestro territorio, tendrán que hacerlo en México y no podrán llegar a Estados Unidos a pedirlo.

Negarse a ese papel, fue una posición que la delegación mexicana que ha mantenido firme desde entonces.

A cambio México expuso que la Guardia Nacional mexicana va a cubrir todo el territorio nacional y también la frontera sur, lo cual ya estaba establecido; sin embargo sí acordaron hacer un despliegue rápido.

Y el proceso para los migrantes es que tendrán que registrarse y participar en alguno de los programas que propone México.

Lo que sí se aceptó fue recibir a quienes hayan entrado a Estados Unidos a solicitar asilo.

‘Vamos a poner en México personas que ustedes puedan admitir para que terminen su proceso de asilo’. Y eso es lo que estamos haciendo, expuso Ebrard y hasta entonces habían recibido a 10 mil personas. A toda costa, Ebrard negó que hubiera algún pacto secreto. 

Finalmente el encargado de la política exterior reconoció que el logro más importante de la negociación fue el plazo que se fijó «para ver si México y lo que está proponiendo tiene razón y si no nos sentamos entonces a ver las medidas adicionales que ustedes proponen y otras que pensamos nosotros», enfatizó.

Una primera propuesta sería un sistema de distribución de responsabilidad sobre asilo el cual tendría que ser regional, y donde participaría la ACNUR.
Debido a que en Centroamérica hay una crisis que ha generado ya un éxodo.

Y que incluya también discutir con Estados Unidos y con otros países, como Guatemala, Panamá y Brasil.

Hasta el 22 de julio el Gobierno Federal informó que había logrado reducir el tránsito migratorio en un 36.2 por ciento, al pasar de 3 mil 880 migrantes por día a 2 mil 652, con un corte del 7 de junio al 13 de julio.

Al llegar a estos 90 días, la amenaza de los aranceles sigue latente, en tanto Estados Unidos no acepte que las medidas impuestas por México para detener el flujo migratorio fueron exitosas. La próxima reunión definitiva es este 10 de septiembre.

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