A 18 AÑOS DEL 11S, MEMORIA Y SECUELAS

El 11 de septiembre será una fecha que se recordará siempre por la tragedia de las Torres Gemelas del World Trade Center de Nueva York, un ataque terrorista que cambió la vida de todo el mundo.

Diecinueve hombres secuestraron cuatro aviones comerciales estadounidenses cargados de combustible que se dirigían a varios destinos de la costa oeste. En total 2.977 personas fueron asesinadas en la ciudad de Nueva York, Washington y a las afueras de Shanksville, Pensilvania.

El ataque fue orquestado por el líder de al Qaeda, Osama bin Laden.

MEXICANOS ENTRE LAS VÍCTIMAS

El 11 de septiembre del 2011 se inauguró Monumento Conmemorativo del 11 de septiembre, ahí se encuentran los nombres de varios compatriotas que ahora son recordados a 18 años de la tragedia.

El memorial de las víctimas del atentado tiene los nombres de los fallecidos y entre ese mar de nombres están los de cinco mexicanos plenamente identificados. La cifra oficial por parte del consulado mexicano es de 16 víctimas mortales, pero las autoridades estadounidenses solo tenían evidencia del ADN de los cinco.

De acuerdo con el sitio del memorial los nombres están inscriptos en parapetos de bronce alrededor de los estanques gemelos del Monumento Conmemorativo.

Los cinco mexicanos responden a los nombres de Antonio Meléndez, Antonio Javier Álvarez y Leobardo López Pascual, de Puebla, así como Juan Ortega Campos, de Morelos, y Martín Morales Zempoaltécatl, de Tlaxcala.

La oficina del médico forense de Nueva York reconoció que hay al menos mil víctimas que no han podido ser reconocidas en estos 17 años.

Antonio Melendez tenía 30 años y era originario de Acatlán de Osorio, Puebla.

Juan Ortega Campos tenía 33 años; nació en Jonacatepec, Morelos.

Antonio Javier Álvarez tenía 23 años y también era originario de Puebla.

Leobardo López tenía 42 años y nació en San Pablo Anciano, Puebla.

Martín Morales Zempoaltécatl tenía 22 años y era originario de Santa Catarina, Tlaxcala.

SECUELAS 11S

El 11S murieron 343 bomberos neoyorquinos. Desde entonces, otros 200 han fallecido de enfermedades relacionadas con las labores de rescate en el área donde se produjeron los ataques en Nueva York.

La lista de males que padecen estos veteranos es larga: tos crónica, dificultades respiratorias, congestión, daños hepáticos, cáncer, depresión, trastornos relacionados con el estrés y consumo excesivo del alcohol, entre otros.

El principal responsable del daño físico que soportan estos trabajadores es el famoso polvo que cubrió la llamada Zona Cero, tras el derrumbe de los edificios. Investigaciones posteriores demostraron su elevada toxicidad debido a la alta alcalinidad de la mezcla de cemento en polvo.

Este se depositó en los conductos respiratorios, desde la cabeza hasta los pulmones de los rescatadores en unas cantidades varios órdenes de magnitud por encima de las recomendaciones de la Agencia de Protección del Medio Ambiente de EEUU (EPA, por sus siglas en inglés).

Jaquelin Febrillet tenía 26 años y trabajaba a dos cuadras de las Torres Gemelas cuando los aviones secuestrados por los yihadistas las derribaron el 11 de septiembre de 2001.

En 2016, 15 años después de aquel horror, la hoy madre de tres hijos fue diagnosticada con un cáncer metastásico. La única explicación: la nube de cenizas y desechos tóxicos en la cual se encontró inmersa aquel día.

Un caso similar es el de Richard Fahrer, de 37 años y que por 2001 trabajaba en Manhattan como agrimensor.

Hace 18 meses, tras padecer dolores de estómago, los médicos le detectaron cáncer de colon, enfermedad que afecta mayormente a hombres mucho mayores.

Más allá de los casi 3 mil fallecidos en el derrumbe del World Trade Center, Nueva York no ha terminado de contar aún las personas enfermas de cáncer y otros males graves, ligados a la nube tóxica que planeó durante semanas sobre el sur de la isla.

Un censo del WTC Health Program, un programa federal de salud reservado a los sobrevivientes de los atentados, dio cuenta de cáncer en 10 mil de ellos.

A finales de junio, más de 21 mil neoyorquinos se había registrado en el programa de salud, dos veces más que en 2016; 4 mil fueron diagnosticados con algún tipo de cáncer, sobre todo de próstata, seno y piel, sumándose a los 10 mil ya contabilizados.

Donald Trump ratificó en julio una ley que postergó de 2020 a 2090 la fecha límite para presentar demandas ante un fondo federal especial de indemnización.

El fondo debe ser refinanciado tras agotar su presupuesto inicial de 7 mil 300 millones de dólares, con una indemnización de 240 mil dólares por enfermo y 682 mil por fallecido.

INFORMACIÓN: AFP, CNN, Público, Reporte Indigo

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