SIEMPRE HAY UN CAMINO DONDE ANDAR ANTÓN JOROSHMANOV

Antón Joroshmanov (1984), solista de la Compañía Nacional de Danza (CND), dice que ser bailarín es una carrera que requiere de “sacrificios en todos los aspectos”, porque “el trabajo es duro” y “se acaba muy pronto”. Además, en Cuba enfrentan muchas carencias.

El duro inicio

Aunque nació en Kiev, Ucrania, de donde es originaria su madre, a los cinco años de edad se mudaron a Cuba, lugar natal de su padre, donde inició su carrera de ballet en una escuela vespertina: de las 18 a las 21 horas:

—Mi mamá me llevó, me quedé y me empezó a gustar. Al final fui casi el único niño en la escuela. Entonces todas las niñas querían bailar conmigo, pues no había más hombres. La barra me quedaba muy alta en aquel momento. Todo ese proceso fue gracias a mi madre. Fue lindo… En entrevista con Notimex luego de una clase en la CND, donde a veces funge como profesor de sus compañeros —lo cual ha sido un reto para él, según confiesa—, relata que a los nueve años de edad ingresó a la Escuela Nacional de Arte, en Camagüey: —Llevábamos ballet, francés, repertorio, danza de carácter… pero en las tardes tomábamos matemáticas, física, español. De todo. Si reprobabas un examen, te sacaban de la escuela. Era un poco dura la escuela. Hasta los sábados a veces teníamos clases.

Estancia en México

Antón Joroshmanov llegó a México en 2009 para visitar a su madre, quien se había mudado a San Miguel de Allende, Guanajuato. Ya estando aquí, aprovechó su estancia para presentarse en unas audiciones en la Compañía de Danza Clásica y Neoclásica de Jalisco, donde fue admitido, quedándose ahí alrededor de año y medio: —Siempre como bailarín sabes dónde hay audiciones, qué compañía está muy bien, los beneficios, el repertorio. También se escuchaba que a la Compañía Nacional de Danza era muy difícil entrar, porque había un alto nivel dancístico—, cuenta respecto a probar suerte en la capital mexicana.

Si bien se presentó en la CND, sólo le ofrecieron la categoría de corifeo, oferta que rechazo porque en Guadalajara estaba como primer solista. No obstante, un año después le llamaron para darle una plaza de solista en la CND, la cual aceptó sin dudarlo un momento: —Decidí venir por el repertorio que tenían, por las instalaciones y por el salario, que era un poco mejor que en ese momento recibía en Guadalajara. Cuando llegué a la Ciudad de México en 2010 había mucho repertorio de Balanchine, de Cranko… me tocó bailar La Fierecilla Domada.

Aunque fue un amplio repertorio el que tuvo oportunidad de bailar, “hay varios derechos de obras que actualmente no se tienen en la Compañía, pero se está tratando de volver a conseguirlos para continuar con el gran catálogo”: Joroshmanov piensa que su principal fortaleza como bailarín es precisamente “la fuerza”, ya que se requiere de mucha para poder cargar a las mujeres, razón por la cual se considera un buen partenaire (pareja) para ellas:

—Los cubanos somos muy buenos girando, saltando, bailando en pareja para los pas de deux que se requieren en las galas, donde el hombre las hace lucir lindas. Fernando Alonso siempre decía al bailarín: “La que se tiene que ver linda es ella, no eres tú. Porque tú estás detrás, ella es quien luce”.

 Antón Joroshmanov sigue trabajando física y mentalmente, aprendió de sus tropiezos y se levantó con más fuerza, por lo que aún continúa como bailarín activo en un salón junto con otros 70 bailarines: —La competencia es dura —revela—. Y llegar a solista, primer solista o primer bailarín te cuesta mucho. En la mañana tengo que ir a la Compañía y trabajo hasta las cuatro de la tarde. Yo soy fuerte, así me duela el cuerpo. Llego a mi casa y me pongo hielo, casi me meto en el refri para recuperarme…

El bailarín, además de su labor en la CND, va de un lado a otro dando clases, como recientemente en Tamaulipas, donde también participa en una gala. Y desde hace diez años viaja constantemente a Paraguay, país en que en 2016 le otorgó la distinción de “Visitante Ilustre de la ciudad de Asunción” por su trayectoria como bailarín:

—Me gustaría dar clases permanentes aquí en la Compañía o quedarme como maestro, no sé. Las cosas a veces van fluyendo, se van dando solas. Mi madre siempre decía: “Dios aprieta, pero no ahorca”. Entonces siempre hay un camino donde andar. Si ahora tengo que seguir bailando seguiré bailando, pero no lo haré toda la vida…

INFORMACIÓN: NOTIMEX

Comments are closed.