MOZART DESEMPACA SU CORAZÓN

En su novela El corazón es un cazador solitario, el estadounidense Carson McCullers (1917-1967) nos describe a la niña Mick y su fina sensibilidad hacia la música. Los domingos por la tarde Mick se sentaba en los peldaños frente a la habitación de una de las inquilinas de su casa a escuchar las transmisiones musicales de la radio desde New York.

“En especial la música de cierto individuo que hacía encogerse el corazón cada vez que la escuchaba. A veces la música de este tipo sugería coloreados y diminutos trozos de caramelo y, otras, era lo más suave y triste que nunca hubiera imaginado”, La música clásica era lo que mejor recordaba.

Se trata del inasible y tangible poderío de la vivencia musical pero, más aún, de la música misma, de esa expresión humana que a través de los sonidos nos cautiva y deleita, nos transporta y nos conforta, nos arrebata al ámbito simultáneo de la tristeza y de la felicidad.

En su primer concierto del año 2020, en febrero pasado, la Orquesta de Cámara Consortum Sonorus compartió obras deslumbrantes que el aún niño Mozart (Austria, 1756-1791) compuso entre los ocho y los 14 años de edad mientras mostraba su talento en Londres, Salzburgo, Viena y Bolonia.

La inmediatez de la música mozartiana, tan cristalina, tan lúdica, tan ágil y luminosa nos hace entender lo que Schubert decía de él: “Es una lejanía iluminada, clara y hermosa”, apenas unos años después del fallecimiento de Mozart.

Consortum… ofreció cuatro fantásticas obras que no por haber sido compuestas a temprana edad no se pueden considerar esenciales en el devenir mozartiano. Se trata de las sinfonías con los números de catálogo 16, 43, 45b y 84, en Mibemol, Fa, Sibemol y Re, respectivamente.

Un novum en la configuración de este concierto, llevado a cabo en el templo El Buen Pastor (a unos pasos de la Cineteca Nacional en la Ciudad de México), lo constituyeron la participación del niño Daniel Valdés Jiménez (Ciudad de México, 2008), quien leyó algunas cartas de Mozart, padre e hijo, complementando la oferta musical de Consortum… Daniel cursa el segundo año de propedéutico de guitarra clásica en la Escuela Superior de Música-INBAL, además de estudiar mandarín y alemán y de ser integrante del coro infantil Cantoría, de la misma institución académica.

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