LAS 14 CLAVES DEL ‘FASCISMO’ SEGÚN UMBERTO ECO

En la presentación del tema, Eco dice: «El fascismo fue, sin lugar a dudas, una dictadura, pero no era cabalmente totalitario; no tanto por su tibieza, como por la debilidad filosófica de su ideología. Al contrario de lo que se puede pensar, el fascismo italiano no tenía una filosofía propia: tenía sólo una retórica.

La prioridad histórica no me parece una razón suficiente para explicar por qué la palabra «fascismo» se convirtió en una sinécdoque, en una denominación pars pro toto para movimientos totalitarios diferentes.

No vale decir que el fascismo contenía en sí todos los elementos de los totalitarismos sucesivos, digamos que «en estado quinta esencial». Al contrario, el fascismo no poseía ninguna quintaesencia, y ni tan siquiera una sola esencia. El fascismo era un totalitarismo “fuzzy”. No era una ideología monolítica, sino, más bien, un collage de diferentes ideas políticas y filosóficas, una colmena de contradicciones.

El término fascismo se adapta a todo porque es posible eliminar de un régimen fascista uno o más aspectos, y siempre podremos reconocerlo como fascista. A pesar de esta confusión, considero que es posible indicar una lista de características típicas de lo que me gustaría denominar Ur-Fascismo, o fascismo eterno. Tales características no pueden quedar encuadradas en un sistema; muchas se contradicen mutuamente, y son típicas de otras formas de despotismo o fanatismo, pero basta con que una de ellas esté presente para hacer coagular una nebulosa fascista».

14 claves del fascismo según Umberto Eco

  1. Culto de la tradición. De los saberes arcaicos, de la revelación recibida en el alba de la historia humana encomendada a los jeroglíficos egipcios, a las runas de los celtas, a los textos sagrados, aún desconocidos, de algunas religiones asiáticas.
  2. Rechazo del modernismo. La Ilustración, la edad de la Razón, se ven como el principio de la depravación moderna. En este sentido, el Ur-Fascismo puede definirse como irracionalismo.
  3. Culto de la acción por la acción. Pensar es una forma de castración. Por eso la cultura es sospechosa en la medida en que se la identifica con actitudes críticas.
  4. Rechazo del pensamiento crítico. El espíritu crítico opera distinciones, y distinguir es señal de modernidad. Para el Ur-Fascismo, el desacuerdo es traición.
  5. Miedo a la diferencia. El primer llamamiento de un movimiento fascista, o prematuramente fascista, es contra los intrusos. El Ur-Fascismo es, pues, racista por definición.
  6. Llamamiento a las clases medias frustradas. En nuestra época el fascismo encontrará su público en esta nueva mayoría.
  7. Nacionalismo y xenofobia, obsesión por el complot.
  8. Envidia y miedo al “enemigo”.
  9. Principio de guerra permanente, antipacifismo.
  10. Elitismo, desprecio por los débiles.
  11. Heroísmo, culto a la muerte.
  12. Transferencia de la voluntad de poder a cuestiones sexuales. Machismo, odio al sexo no conformista. Transferencia del sexo al juego de las armas.
  13. Populismo cualitativo, oposición a los podridos gobiernos parlamentarios. Cada vez que un político arroja dudas sobre la legitimidad del parlamento porque no representa ya la voz del pueblo, podemos percibir olor de Ur-Fascismo.
  14. Neolengua. Todos los textos escolares nazis o fascistas se basaban en un léxico pobre y en una sintaxis elemental, con la finalidad de limitar los instrumentos para el razonamiento complejo y crítico. Pero debemos estar preparados para identificar otras formas de neolengua, incluso cuando adoptan la forma inocente de un popular reality show.

Concluye Eco con esta vigente advertencia: El Ur-Fascismo puede volver todavía con las apariencias más inocentes. Nuestro deber es desenmascararlo y apuntar con el índice sobre cada una de sus formas nuevas, cada día, en cada parte del mundo».

Umberto Eco, Conferencia «El Fascismo Eterno» 1995.-

Cabe mencionar que el fascismo se ha extendido alrededor del mundo, con sus propias modificaciones con respecto a cada particularidad social y política, y en muchos de los casos se le ha denominado ‘neofascismo’, abarcando desde conceptos de ‘fascismo de izquierda’ -utilizado originariamente por Jürgen Habermas- para referirse a terroristas de extrema izquierda (como por ejemplo al grupo Sendero Luminoso de Perú) hasta grupos de extrema derecha como neonazis o diversos movimientos de extrema derecha occidental; asimismo, se ha usado ‘neofascismo’ para nombrar movimientos religiosos fundamentalistas.

El término se ha usado también para referirse de forma peyorativa a cualquier movimiento de izquierda sobre todo en Estados Unidos.

INFORMACIÓN: ELCONFIDENCIAL

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