LA INFLUENCIA SOCIOCULTURAL EN LA CREACIÓN ARTÍSTICA

En el marco de la exposición “Parasitage Ruidos negros a la distancia”, donde se reflexionan temas como el cambio climático, arquitectura, tecnología o el cuerpo, se realizó un diálogo en redes sociales con el artista y becario del Museo de Arte Carrillo Gil, Néstor Jiménez.

En esta ocasión la conversación se refirió al camino que dicho creador recorrió para poder dar vida al proyecto denominado La sombra de las banderas, que se enfocó en la actividad y estética de los movimientos populares de izquierda de la década de los noventa.

 “Mi acercamiento a este grupo fue en diferentes procesos. Primero porque, de manera esporádica, yo iba a trabajar algunos proyectos artísticos a un departamento que mi padre tenía por Iztapalapa. Poco a poco, fui descubriendo la existencia de estos grupos que luchan por una vida digna”.

Néstor Jiménez relató se fue a vivir cerca del triángulo geográfico de la Ciudad de México que comprende Tláhuac, Xochimilco e Iztapalapa. “Ahí en la convivencia cotidiana descubrí cómo en algunas unidades habitacionales estaban representados referentes de la lucha social mundial y personajes del México prehispánico”.

Para el artista, la revelación de su proyecto fue cuando después de transitar durante más tiempo a través de ese territorio, donde todavía en la actualidad se lucha por servicios básicos,  se encontró ante una marcha con banderas rojas que representaban, para él, un símbolo de lucha colectiva de esa población.

Comentó que este proceso ayuda a reflexionar que la nuevas generaciones de artistas “están interpretando la realidad de otra forma; observan, aprecian y definen la coyuntura social, es decir, la producción del arte tiene influencia del medio y el tiempo histórico donde vive el creador”.

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