HISTORIA DEL TATUAJE

Hoy día parece que tatuarse es un tema de moda, algo muy personal en que algunos lo hacen para marcar alguna etapa, persona o algo de su vida sobre su piel y llevarlo consigo; y otros por simple gusto o placer.

No siempre fue así, hay evidencias que se remontan al Neolítico; como una momia hallada en un glacial de los Alpes austro-italianos con tatuajes. Sin embargo, eso no quiere decir que sus inicios pertenezcan a éste período, en específico.

Sus significados e importancia varían según las culturas, en algunas eran para acercarte a los dioses, en otras, su valor era en representar la valentía o madurez. Los estudios científicos al cadáver de los Alpes austro-italianos concluyeron que perteneció a un hombre que vivió ahí y sufría artritis en los lugares donde estaba tatuado, sugiriendo así que sus tatuajes tenían fines mágico – curativos.

A partir de entonces, en Egipto, las mujeres eran tatuadas para representar su estatus social y muchas momias eran marcadas; la cultura celta y germánica los utilizaban con fines bélicos; los japoneses tatuaban figuritas de barro que acompañaban a los difuntos en su camino al paraíso, y los aztecas tatuaban especialmente a los niños con tal de rendir tributo a dioses.

Con el tiempo el significado de los tatuajes cambió dependiendo de cada país, por ejemplo, en Japón fue destinado para los criminales.

Hace algunos años se encontró un libro chino que decía que otro interés de los japoneses era usar tatuajes para decorar el cuerpo, como un lienzo de los Hori, tatuadores japoneses que eran considerados maestros en el uso de la imaginación, perspectiva y colores.

El catolicismo y la férrea mentalidad de la Edad Media llegó a prohibir los tatuajes, concebidos como una mutilación al cuerpo heredado por Dios. Irónicamente, en ésta época, las clases altas comenzaron a usar el tatuaje como símbolo de estatus, la nobleza se tatuaba para diferenciarse del resto de la sociedad y así mostrar su posición social.

En las islas de la Polinesia o el Nuevo Mundo, los colonizadores europeos fueron exterminando este arte de las pieles nativas.

Los marineros fomentaron la cultura del tatuaje extraída de exóticas tierras como Gabón y Nueva Guinea, cuyas tribus practicaban el tatuaje.

La palabra tatuar procede del samoano; idioma hablado en Polinesia, del vocablo tatau, el cual significa «marcar algo».

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