ESTADOS UNIDOS SE HIZO PERPETUO, INMORTAL A PLACIDO DOMINGO

En Estados Unidos se hizo perpetuo, inmortal. Cuando pisó por primera vez un escenario en la tierra de los yanquis, en 1961, Plácido Domingo no pasaba de ser un joven madrileño de 20 años con hechuras de estrella en ciernes. Al otro lado del Atlántico se acostumbró a deslumbrar, a llenar teatros con la sola excusa de su estela, a convertir la Metropolitan o la Ópera de Los Ángeles en su casa de invitados.

Por eso nadie esperaba que echara el cierre en Nueva York, en un ensayo de ‘Macbeth’, después de cantar de forma consecutiva durante 51 años en un templo como la Met. Más de 700 interpretaciones aún le contemplan, con 169 apariciones como director, un récord difícil de superar.

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