BONNIE & CLYDE LEYENDAS DEL ROBO Y DEL CRIMEN

La poeta y el ladrón se enamoran, como sucede con personajes históricos de la crónica negra, para entender sus actos delictivos es necesario poner sobre la mesa aspectos como la infancia, la familia, sus inquietudes y también el momento histórico de los años treinta, época en la que Estados Unidos vivía sumida en la llamada Gran Depresión.

Bonnie Elizaberth Parker, por ejemplo, nació en 1910 en el seno de una familia de clase media. Su madre, costurera, y su padre, albañil, falleció. Bonnie desarrolló una gran afición por la literatura y por la poesía. Sus escritos forman parte también de su leyenda.

Con 21 años, Clyde ya había pisado dos veces la cárcel. Posterior a su segunda liberación ocurre la versión más creíble de su primer encuentro: en la casa de unos amigos comunes, la víspera de Reyes de 1930. El flechazo es casi inmediato.

Durante los primeros meses, la pareja vive en el marco de la legalidad, como cualquier ciudadano. Incluso, Clyde trabaja para una empresa de construcción. Pero aquello no era para él y decide dejarlo. Decisión que lo lleva a vivir el peor episodio en la cárcel, pues era su tercera vez.

La Carrera Delictiva

Ya en libertad, el joven se reúne con su amada y comienzan su sanguinaria carrera delictiva junto a su banda. Ésta estaba conformada por Buck, hermano de Clyde, y su mujer, Blanche, además de dos compinches.

Los asaltos que perpetraban en cada estado no eran vigentes en el siguiente, por lo que el FBI –el cuerpo que investigó su modus operandi- no lograba expedir una orden de búsqueda y captura. Durante una de los asaltos matan a uno de los vigilantes. Aquí la caza ya es un hecho.

El estado de Texas y el Gobierno Federal toman cartas en el asunto y ponen al frente de la investigación al antiguo Ranger Frank A. Hamer. Este veterano del ejército norteamericano “una leyenda”, con una reputación de “ser honesto, humilde y recto” y junto a Manny Gault lograron lo que el FBI no pudo en dos años: arrestar a la pareja criminal más famosa del siglo XX.

Y aún así, necesitaron más de ciento cincuenta disparos para doblegarles, para evitar que una vez más escapasen y continuasen sus andanzas empuñando un arma. Gracias a eso –y por supuesto a sus aventuras mitificadas por la prensa-, Bonnie & Clyde se convirtieron en personajes casi inmortales. La gran pantalla y la literatura hicieron el resto.

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