EL CURIOSO CASO DE LA REDUCCIÓN DEL PRECIO DE LAS GASOLINAS: ANTONIO CASTRO

“… Y, metidos en esto…  ¡Vayan y privaticen a la puta madre que los pario!”

-José Saramago.

Los principales noticieros y la comentocracia conservadora aseguran que el precio de las gasolinas y el diésel se redujo por fenómenos internacionales externos. Por la guerra comercial y las medidas restrictivas en la producción de crudo que impuso Arabia Saudita a Rusia.

El país islámico declaró públicamente que aumentaría la producción de barriles de petróleo diario a 12 millones, lo que resulto en desajustes en el mercado mundial con caída del pecio del hidrocarburo; a lo anterior se sumó la OMS declarando al COVID-19 como pandemia por la OMS. Así, se paralizo la economía mundial.

El precio del barril de petróleo ha tenido una reducción en más de 31% de su precio. Si bien las notas y comentarios son ciertas; sin embargo, falta un minucioso detalle en la reducción del precio de las gasolinas y el diésel, que es la intervención del gobierno federal para reducir el precio de dichos energéticos en el país.

En el sexenio de Peña Nieto se reformó el artículo 27° constitucional, para abrir la puerta a la inversión privada nacional y extranjera en la extracción, transformación, distribución y comercialización del petróleo y sus derivados (la gasolina entre otros), cuyo argumento fue los beneficios de la competencia de «libre mercado». Así, Petróleos Mexicanos (PEMEX) se convirtió en un competidor más.

A partir de 2016se dio la entrada a concesionarios privados comercializadores de diésel y gasolinas y los precios de estos energéticos los fija el mercado de acuerdo al precio internacional.

Pero, por su parte, en México el precio que de la gasolina se establece por las siguientes componentes: precio de referencia (tipo de cambio) + margen de costo + IEPS (impuesto especial sobre producción y servicios) + IVA (impuesto al valor agregado).

El precio de referencia es el precio promedio de las cotizaciones en la costa del Golfo México en Estados Unidos para los combustibles automotrices convertidas a pesos, con el promedio del tipo de cambio de venta del dólar de Estados Unidos publicado por Banco de México

El margen de costos es la suma de flete, la merma, el costo comercial, la trasportación, ajustes de calidad y costo de manejo. Se específica cada tipo y se calcula con base en la información de Pemex enviada a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) para el cálculo de las tasas del IEPS.

Cuotas del impuesto establecidas en la Ley del IEPS, lo que permite, a través de esta tasa de ajuste, al gobierno federal subsidiar los precios finales que llegan a los consumidores, a fin de estabilizarlos ante variaciones en el mercado internacional. Por otra parte, el IVA es 16% sobre el precio.

Los costos de distribución y logística es el precio que cobra Pemex por abastecer de combustible a una estación, costos diferenciados según la ubicación geográfica.

Para poder reducir el precio de las gasolinas y el diésel, en lo que va del mes de marzo, la labor del gobierno tiene una lógica. Petróleos Mexicanos (PEMEX) sigue siendo una empresa del Estado mexicano y su acuerdos y decretos son responsabilidad en última instancia del encargado del ejecutivo, es decir, el presidente Andrés Manuel López Obrador.

El presidente tiene jurisdicción para decretar un aumento o disminución del precio de las gasolinas, porque desde el pasado 18 de diciembre del año 2019 el pleno de la sesión ordinaria de la Comisión Reguladora de Energía (CRE) anuló el acuerdo A/057/2018[1] 

que establece a Pemex Transformación Industrial (PTI) la metodología para determinar los precios de venta de primera mano y en las terminales de almacenamiento”.

Por lo tanto, el acuerdo anuló la regulación de la venta mayorista de combustibles de Pemex a otras empresas e impide a PTI ofrecer precios preferenciales a clientes comercializadores que le compraran mayor volumen de combustible y por un período amplio de tiempo.


De esta manera, PTI ya no tiene la obligación de informar a la CRE sobre su metodología para los precios de Venta de Primera Mano (VPM) y los que aplica en sus Terminales de Almacenamiento y Reparto (TAR).


Con estas medidas, se eliminó la regulación asimétrica que regía las ventas de hidrocarburos, petrolíferos y petroquímicos y que generaba mayor discrecionalidad en los precios de venta al mayoreo y mayor opacidad en el mercado de combustibles.


En ausencia de la metodología de VPM, se regresa a una situación de preponderancia de Pemex, lo que le permite aplicar descuentos discrecionalmente en sus ventas, aunque de desventaja para los demás competidores en el mercado de combustibles, ya que éstos no cuentan con los volúmenes, infraestructura y puntos de venta que tiene la petrolera estatal, que son alrededor de 12 mil en todo el país.

Dicho lo anterior, el presidente optó por decretar la disminución del precio de las gasolinas, por ser el competidor y distribuidor mayoritario del mercado nacional, por esta razón obligó a la competencia a bajar su precio de venta para tener precios “competitivos” en el mercado. Sin embargo, para controlar los precios de los hidrocarburos lo que sucedía anteriormente era la utilización de los instrumentos de recaudación (impuestos) del gobierno federal para incidir sobre el precio del petróleo, es decir IEPS y el IVA; el primero es un impuesto y a la vez una especia de instrumento utilizado como estabilizador de precios, aún con la volatilidad del mercado internacional, incluso con estímulo fiscal. Sin embargo, en esta ocasiono no sucedió así, es decir que la Secretaría de Hacienda decretó eliminar el estímulo fiscal semanal al IEPS, es decir, dad la reducción del precio, garantizar la recaudación por este rubro energético.[2] Así, se pretende generar mayor circulación de dinero y aumento considerable del consumo de gasolinas.

Por ejemplo, un automovilista que su vehículo tanque es de 45 litros y decide llenarlo por completo a un promedio de $15.66 pesos mexicanos litro magna (verde); el IEPS es de $ 4.18 pesos por litro, por litros da un total de $188.1 pesos; más el 16% del IVA del total de litros es de $ 112.75 pesos mexicanos; da un total neto por unidad para la recaudación fiscal de $ 300.85 pesos mexicanos, como ingreso directo a las finanzas públicas.

Esta estrategia de incremento fiscal en tiempos de crisis epidemiológica –con impacto negativo normal en la economía-, se podría reflejar en los próximos meses, en inversión pública y transferencias gubernamentales, para sostener la dinámica económica nacional.

Autor: Antonio Castro


[1] http://drive.cre.gob.mx/Drive/ObtenerAcuerdo/?id=NzcyM2UxODMtNmI3Ni00ZjdjLTY5MS01NjY0NWM3ZjQzZDc=

[2] Eliminación de estímulos del IEPS, en lo que va del mes de marzo publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF):

Tercera semana
Segunda semana

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