LAS ZONAS MÁS DESPROTEGIDAS ANTE LA CONTINGENCIA

La falta de agua y de otros servicios primordiales en zonas marginales y rurales dificulta la práctica de medidas de higiene básicas como lavarse las manos con frecuencia.

Al día de hoy, toda la población es susceptible de ser contagiada por el Covid-19, sobre todo cuando la transmisión ya no se circunscribe a contagios aislados como al inicio, que en nuestro país, estaban asociados con los viajes al extranjero y por ende, a quienes ostentan una posición económica alta.

En la Fase Tres, que se vive en estos momentos en México, el mayor riesgo de expansión de este virus se traslada a las personas que viven en condiciones lamentables, donde por lo general no hay acceso al agua ni a servicios de saneamiento, y donde la subsistencia diaria depende de trabajos informales que requieren contacto con otras personas.

Ante estas condiciones, muchos de los hogares en las zonas marginales de nuestro Estado, se ven imposibilitados para seguir recomendaciones de higiene, confinamiento y aislamiento social por la realidad en la que ellos viven.

Aunado a ello, en estas zonas prevalece una gran cantidad de habitantes que poseen algunas enfermedades crónicas como la hipertensión, la obesidad o la diabetes, las cuales hacen a estos ciudadanos más propensos al contagio de este virus y sufrir las complicaciones más graves del SARSCoV2.

Ante esta situación, es primordial la creación de campañas de información y políticas públicas adecuadas a las distintas condiciones de vida, en particular a las de las poblaciones tanto suburbanas como rurales que sobreviven con mayores dificultades.

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