JACKIE CAMPBELL Y LA HISTORIA DEL MURAL FEMINISTA DE SALTILLO

El 25 de febrero la activista Jackie Campbell fue notificada acerca de que, el mural que honra la memoria de tres mujeres asesinadas, no sería sancionado. En entrevista con ATiempo.Tv relata la historia de su creación a pocos días de que se conmemore un nuevo 8M. 

Jackie Campbell dice que comenzó a ser feminista “desde vieja”. Fue sólo hace 5 años cuando empezó a trabajar con grupos de mujeres y dijo ser consciente de estar experimentando la violencia por ser mujer en primera persona. Campbell cuenta que le llegaban casos de mujeres violentadas por lo que decidió dar un giro y enfocarse en ellos.

El mural empezó a pensarse los primeros días de noviembre, cuando se publica en un medio de Saltillo la dirección de su apartamento para señalarla como “la mala mujer que hacía daño” a muchos espacios sociales. Campbell dice que se sintió en peligro y que comenzó a buscar estrategias para proteger su bienestar personal y su patrimonio.

En este contexto, cuenta que también se manejaron otras alternativas de luchas sociales para visibilizar el mural, pero que optó por las mujeres para sentirse cuidada. Buscó «hacer un mural de protesta, apropiarnos de un espacio público visibilizando los rostros de tres chicas asesinadas en este estado de Coahuila, un poco ubicando también los hostigamientos que le daban a mi persona ubicándome como otra mujer. Pensamos que para proteger a una mujer podíamos utilizar a otras mujeres”, dice en entrevista con ATiempo.Tv.

El siguiente paso fue establecer contacto con las familias de las chicas asesinadas para pedir los permisos pertinentes y saber cómo se sentían acerca del tema.

Los casos expuestos no fueron al azar:

Se pintaron tres mujeres asesinadas en distintas áreas en Coahuila: Brenda Nail Gonzáles Montelongo de Piedras Negras, encontrada sin vida el 21 de octubre del 2018; Serymar Soto Azua de Torreón que falleció el 4 de febrero del 2017 y Elisa Loyo Gutiérrez asesinada en el 2008 fuera del país, pero originaria de Saltillo. 

“Yo estaba interesada en mostrar diferentes situaciones o circunstancias, por que a las mujeres no nos matan igual y no es igual que maten a una chiquilla de 8 años como a una mujer de 60 o lo que sucede entre estas edades y quién nos asesina y cómo se cierran los expedientes si acaso se abrieron expedientes”, enfatiza Campbell. 

La primera imagen es de Serymar Soto Azua, en su caso su asesino fue sentenciado con 46 años de prisión. Al contrario, el caso de Brenda González Montelongo ni siquiera tuvo expediente. La saltillense Elisa Loyo Gutiérrez fue asesinada en Filipinas y su caso cerró como suicidio pese a que se encontraron evidencias de tortura en su cuerpo.

El proceso sancionatorio

El 15 de febrero Campbell y la artista Daniela Elidett (autora del mural) fueron notificadas, por parte de la Dirección de Desarrollo Urbano de Saltillo, sobre un procedimiento administrativo contra el mural ubicado en el centro. El procedimiento incluyó un citatorio para ambas y se hablaba de posibles sanciones, con el argumento de que los colores del mural no estaban permitidos en esa área de la ciudad por su carácter histórico y porque era un anuncio (prohibidos según reglamento). 

Ciertamente Campbell no pidió autorización para pintar el mural. Según la activista “cuando una está protestando no pide permiso”. Pese a esta convicción, 3 días antes de ser sancionada y luego de que le pidieran que suspendieran las obras, se reunió con la subdirectora del municipio del área para explicar lo que estaban haciendo. 

En retrospectiva y aunque no fue sancionada, Campbell considera que el municipio cometió un error al comenzar este proceso: “Se equivocaron al pensar que estábamos lucrando, se equivocaron al pensar que éramos un partido. Nosotros solamente queremos hacer una parte del espacio que el estado no está ocupando correctamente o en el nivel que se requiere y es una demostración de la indignación de la sociedad”, concluye.  

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