EL EJEMPLO DEL VIAGRA SOBRE LA BÚSQUEDA DE MEDICAMENTOS PARA TRATAR EL CORONAVIRUS

Cuando el Viagra apareció por primera vez causó gran revuelo. Tal fue el impacto de la pastilla azul, que muchos compararon su llegada con la revolución que trajo consigo la píldora anticonceptiva.

Diseñado originalmente por la farmacéutica Pfizer para tratar la angina de pecho —el dolor causado por la reducción del flujo sanguíneo hacia el corazón— El laboratorio estaba a punto de abandonar los ensayos cuando concluyó que el fármaco no era mejor que otros para tratar el problema coronario, pero decidió seguir adelante tras el azaroso descubrimiento. el fármaco reveló, durante los ensayos clínicos, un efecto colateral interesante y totalmente inesperado: numerosas erecciones en los hombres que lo habían tomado.

En la actualidad, el Viagra (sildenafil) no solo se recomienda para la disfunción eréctil, sino que también, en dosis más bajas y con el nombre comercial Revatio, se utiliza para tratar la hipertensión pulmonar.

Puede que este sea uno de los ejemplos más citados de lo que se conoce como reposicionamiento de medicamentos (también llamado readaptación o reperfilación de fármacos), pero es tan solo uno de muchos ejemplos en los que una droga desarrollada para tratar una enfermedad acaba siendo utilizada para otra.

Por ello, en la desesperada carrera por encontrar un tratamiento efectivo contra la covid-19, una gran variedad de fármacos han sido puestos a prueba con distintos grados de éxito: desde cloroquina y uno de sus derivados, la hidroxicloroquina, hasta remdesivir e interferón beta.

Uno de los primeros fármacos en cambiar su perfil fue la aspirina.

Utilizada desde hace más de un siglo como calmante, hoy día se sabe que, en bajas dosis, puede en algunos pacientes reducir el riesgo de un ataque cardíaco. Y nuevos estudios apuntan a que puede ser efectiva para prevenir ciertos tipos de cáncer.

Hallazgos similares se han hecho históricamente gracias al azar, al observar los efectos secundarios de un fármaco determinado.

Sin embargo, en los últimos años, el avance de la tecnología ha facilitado la búsqueda de nuevos usos para antiguas medicinas de forma deliberada.

Como estrategia frente a la covid-19, las razones son evidentes: el tiempo apremia. Por otra parte, no se trata de elegir un fármaco sino una combinación de ellos que se suministran en distintas etapas de la enfermedad para que la recuperación sea más rápida. El principal y mayor obstáculo para el reposicionamiento de medicamentos es que, por lo general, no hay un incentivo comercial.

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