DÍA DEL MAESTRO 2020. LA EVOLUCIÓN EN CUARENTENA

Ser maestro es una de las labores más nobles del ser humano. Todos los años el 15 de Mayo, les dedicamos ese día para agradecerles. El día mundial del maestro es un día internacional que tiene por objetivo de sensibilizar a la importancia y el rol de los maestros en el sistema educativo.

Y en este contexto de contingencia absoluta, los docentes se enfrentan a algunos retos sobre los que es importante poner el foco, pensando en solucionar la situación hoy y en sacar aprendizajes que permitan mejorar la educación de mañana.

También se ha convertido en un tiempo de reflexión para pensar más en competencias que en contenidos, fundamentos clave para la vida hoy y más clave todavía para la vida mañana.

A corto y medio plazo, parte de la respuesta a este reto pasa por mantener un alto nivel de coordinación y planificación docente tanto horizontal (para no saturar a nuestros alumnos con tareas en casa y poner el foco en lo realmente importante) como vertical (entre cursos y etapas o con el equipo directivo) entendiendo que ahora una casa con niños en distintas etapas es una casa que necesita coordinar equipamientos, horas y momentos de acceso, realización de tareas y logística familiar.

Otro gran reto es de la equidad, el de entender que no todos los alumnos ni todas las familias tienen los mismos recursos en casa (conectividad, ordenadores u otros dispositivos, capacidad de dar seguimiento a las tareas, etc.) y desde los centros educativos y las administraciones públicas se le deben ofrecer soluciones creativas y de urgencia a este tema, más allá del canal público de televisión con emisiones educativas, que vaya por delante que me parece una propuesta interesante.

Para no dejar a nadie atrás, entender a cada uno, sería otro gran reto, el de la atención a la diversidad propiamente dicha; a la diversidad de capacidades e intereses de los alumnos, sea por sus dificultades de aprendizaje, sea por las circunstancias puntuales que les está tocando vivir a muchos de ellos. La tecnología ofrece nuevas posibilidades de personalización del aprendizaje y esta situación que vivimos nos está dando muchas lecciones a este respecto.

Mientras que el reto metodológico, es el de mantenimiento la atención, la motivación y el esfuerzo de alumnos y alumnas; el confinamiento puede resultar útil (y quizá hasta beneficioso para niños y familias) conectarse asiduamente y generar dinámicas de contacto y trabajo recurrentes, pero esto no es sostenible en el tiempo, ni para los profesores ni para el alumnado y sus familias.

Se hace necesario orientar el quehacer metodológico hacia modelos de aprendizaje más autónomos y autorregulados basados en proyectos, retos, indagaciones o trabajo en equipo y hacerlo además en parte lejos de las pantallas. Acompañar más que instruir, provocar aprendizajes más que imponerlos.

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