Columnista Departamento 41

COLUMNA DEPARTAMENTO 41, POR SERGIO ARÉVALO

¿Qué ves? ¿Te sigues escondiendo bajo las sábanas?

Ahora en tiempos de cuarentena por más que quisiera tener gente en el departamento… ¡para platicar! No piensen mal, lo más saludable es que ni que yo salga ni que nadie entre, por lo que le las plataformas digitales son mis aliadas principalmente pero no siempre fue así de sencillo.

Recuerdo la primera vez que vi pornografía, bueno ahora con el tiempo yo diría era más bien cine erótico, llegaba de unos quince años, como mi toque de queda era a las 12, no era ni la una cuando prendí el televisor para ver algo “X” para que me diera sueño, y bueno, quien diría sería algo “XXX” después de pasar Cartoon Network pasé a Golden 2, donde estaría un hombre con buen cuerpo haciéndole “el amor” a la mejor amiga de su esposa, el trama no lo recuerdo, porque como entenderán, mi cuerpo reacciono, lo atendí y me dormí.

Pero no es de cine erótico del que voy hablar en esta ocasión, sino del avance que se ha tenido para ver películas, series, documentales en general material audiovisual  de temática gay.  En la lista de las primeras veces también recuerdo que mi primer producto homosexual que consumí completamente  fue la serie Queer As Folk o como dirían los españoles “Raro como la gente”, gracias a  un amigo de preferencias desviadas como nosotros comprenderemos que me prestó los DVD mismos que había comprado en el mercado  ¿se acuerdan de los DVD? Bueno, el chiste es que tenía que verlos a una tarde donde  mis padres no entraran curiosos para ver que estaba viendo o peor quisieran pasar un momento familiar y ver juntos el televisor, en ese momento hubiera tenido que dar muchas explicaciones.

Después de ver y dedicar más de un pensamiento morboso a los protagonistas de la serie, llegó a mi conocimiento en un verano de flojera que en un sitio web que se llamaba algo así como “seriesyonkis” podía ver películas y series de televisión pero también ¡o sorpresa! Al poner la palabra GAY en el buscador me salieron poca opciones, puedo decir que no eran las mejores historias del mundo, quizá la más respetable era “Secreto en la Montaña”,  pero ante la puerta cerrada del closet y la poca oferta en televisión abierta sin duda era un pequeño tesoro ese sitio.

YouTube también fue un importante banco de cortometrajes, películas y series con este tema, donde uno podría encontrar con algo de paciencia  capítulos de series  o recopilaciones de escenas gay, que como adolescente hacían suspirar pensando en encontrar el amor verdadero o mínimamente inquietar a la bragueta.

Algunas tías dicen “pide y se te dará”, al momento de platicar de series  y las películas que algunos amigos y yo habíamos encontrado en la web, al momento de tocar el tema del cine porno y decir que no había yo encontrado nada relevante un amigo me dijo varias opciones de páginas, que a la fecha consulto, bien dicen que el peor error es no preguntar. Allí me di cuenta también que la comunidad se estaba abriendo paso en producciones exclusivas para nosotros.

El cine con temática LGBT+ se ha abierto paso, tal vez un poco lento, peor a paso seguro, se tienen aliados que han permitido que dejen de ser películas de bajo presupuesto o que solamente se puedan ver sitios web un tanto ilegales. Filmes como los Amantes Pasajeros, Pride, Call me by your name no solamente forman parte de una línea más comercial, sino han permitido poner el tema gay en la agenda mediática además de dar el mensaje en general que amor es amor, sin importar las preferencias.

El cine con protagonistas homosexuales está recibiendo finalmente ya el reconocimiento que se le ha denegado durante décadas, tanto por parte de la crítica como del público, un ejemplo es Moonlight, un duro drama social ambientado en los suburbios de Miami, logró el premio Oscar a mejor película. Después nominada y galardonada la ya mencionada Call Me by Your Name (aunque se dice el libro es mejor).

Claro que hay clásicos del cine de temática gay y por supuesto que la temática no es algo que no se haya tocado desde hace épocas, hasta en la época de cine de oro mexicano se dice hay sus guiños para las locas. El hecho es que ya no es cuestión de verlas en la computadora del estudio a las dos de la mañana, en  la laptop debajo de las sábanas, o cerrando la puerta mientras prendías el DVD. Simplemente Netflix es por ejemplo una de las plataformas en las que se puede encontrar más de cincuenta opciones con temas queer , sino basta que le den click a la lupa  y pongan palabras claves y se darán una idea del abanico de posibilidades.

Los productos audiovisuales con sello LGBT+ han abierto cada vez más sus alas, a lo largo de los años han cuidado más las historias, adaptándose también a los movimientos sociales  y culturales, además de tener más aliados y mejorado producción (además de considerar a la comunidad gay como un importante nicho de mercado), con ello sea o no la intención  invita que no solamente los homosexuales sean su público. Se va avanzando, y como siempre las artes son aliadas.

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