Cultura

EL SINGULAR ORIGEN DE LOS PIROPOS

Si eres de esos hombres a los que le gusta galantear y en tiempos de crisis tu mejor arma son las palabras, o en cambio, eres de esas mujeres que disfruta el romance y aprecia un halago sincero, en las siguientes líneas tendrás un acercamiento al origen de los famosos y tan populares piropos, responsables de conquistar a más de un corazón indómito.

Término tan particular, que desde la antigüedad ha servido para conquistar doncellas y damiselas, e incluso galanes, de acuerdo a la historia procede del griego “pyrōpós”, que se utilizaba para describir a aquello de color encendido o parecido al fuego.

Posteriormente, los romanos tomaron la palabra y la adaptaron al latín “pyrōpus”, usándola para definir a una piedra preciosa de color rojo, parecida al rubí y variante del granate. Lo curioso de la historia, es que el piropo fue relacionado inicialmente con una joya, que solía ser obsequiada a las mujeres que querían cautivar los pretendientes, por lo que pasó a definirse como la acción de regalar algo bonito, delicado, hermoso o sutil a una dama.

En sus orígenes, el rubí representaba al corazón, y por eso era la piedra preferida para regalar a las enamoradas. Sin embargo, como no todos tenían la posibilidad de ofrecer piedras preciosas a sus potenciales parejas para demostrar sus sentimientos, comenzaron a regalar palabras hermosas, halagos y poesías, para dar paso al significado de piropo, tal y como hoy lo conocemos.

En la actualidad, el piropo ha pasado a ser callejero, improvisado u ocasional, hasta el punto que podría ser considerado una costumbre oral y popular. De hecho, las variaciones han comenzado en algunos casos a rayar en lo vulgar y descortés, por lo que en ocasiones más que causar agrado en las féminas, produce enojo, rechazo e incomodidad, dando paso a peleas o acaloradas discusiones públicas.

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