Medio Ambiente

PROHÍBE PALAU LOS PROTECTORES SOLARES

Palau, una pequeña nación insular del Pacífico, se convirtió en el primer país del mundo en prohibir los protectores solares en sus litorales, al considerarlos tóxicos para los arrecifes de coral. Palau es un archipiélago de más de 500 islas, que forma parte de la región de Micronesia, en el Océano Pacífico occidental, a medio camino entre Australia y Japón, conocido por su vida marina y considerado uno de los mejores destinos de buceo del mundo.

Al gobierno le preocupa que su popularidad entre los turistas que disfrutan de los deportes submarinos, tenga un costo. “Tenemos que vivir y respetar el medio ambiente, porque es el nido de la vida y, sin él, nadie en Palau puede sobrevivir”, dijo el presidente Tommy Remengesau.

El mandatario explicó que existe evidencia científica de que los químicos encontrados en la mayoría de los protectores solares son tóxicos para los corales, incluso en pequeñas dosis. “Sustancias químicas tóxicas de protección solar se han encontrado en los hábitats críticos de Palau y en los tejidos de la mayoría de nuestras famosas criaturas”.

En los sitios populares de buceo de Palau, conectados regularmente con los turistas, existía la preocupación de que la acumulación de estas sustancias químicas dañaría irreparablemente los arrecifes.

Por tal motivo, desde el 1 de enero, cualquier protector solar tóxico para los arrecifes, sean importados o vendidos en Palau, será confiscado y su propietario multado con mil dólares (893 euros).

Asimismo, desde el 1 de enero la isla se convirtió en uno de los mayores santuarios marinos, al cerrar el 80 por ciento de su zona económica exclusiva a otras actividades marinas y la pesca comercial en cerca de 500 mil kilómetros cuadrados de océano.

La legislación también exige que la mayoría de las flotas extranjeras que trabajan en el área de pesca limitada desembarquen sus capturas en Palau y paguen un impuesto a la exportación.

El ministro de Medio Ambiente, Umiich Sengebau, comentó que la ley garantiza que Palau tenga los primeros derechos para comprar el pescado capturado, para satisfacer la demanda local, antes de permitir la exportación.

En 2009, Palau fue pionero al establecer el primer santuario de tiburones del mundo, con el objetivo de evitar el aleteo (una práctica en la que cortan las aletas de los tiburones para luego devolverlos devueltos al mar, donde mueren).

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