Cultura

“EL MILAGRO DEL HUDSON’’

El caso del piloto que tuvo que hacer descender su avión en medio del río Hudson ha sido objeto de estudio y deja enseñanzas en materia de conducción corporativa. El héroe del «milagro del Hudson», el capitán Chesley «Sully» Sullenberg, que en 2009 consiguió amerizar un Airbus A320 sobre el río Hudson frente a las costas de Nueva York.

El veterano piloto, que durante 30 años trabajó para la aerolínea US Airways, denunció también la falta de personal del supervisor, lo que impedía una correcta revisión de los modelos y del cual se derivó el incidente que dio origen al hecho.

Expiloto de la Fuerza Aérea de Estados Unidos y actualmente piloto comercial retirado, el Capitán Chesley Burnett Sullenberger III, o como quedó popularmente conocido, Capitán Sully, fue además galardonado en diciembre del 2018 durante una ceremonia en Tampa con el Tony Jannus Award otorgado por la Distinguida Sociedad de Aviación Tony Jannus, que reconoció sus logros para la aviación comercial con el milagro del río Hudson.

Sully resalta, “Todos hemos escuchado sobre personas comunes que se encuentran en situaciones extraordinarias. Actúan con valentía o de manera responsable, y sus esfuerzos se describen como si hubieran optado por actuar de esa manera en el impulso del momento, pero creo que muchas personas en esas situaciones realmente han tomado buenas decisiones años antes”.

Para él hubo varios factores que influyeron en ese amerizaje exitoso. Sully también explicó que existían tres reglas generales para actuar en el caso de una emergencia: 1) mantener el control de la aeronave; 2) analizar la situación y tomar las acciones apropiadas; 3) aterrizar apenas fuera posible.

Una vez llegado el momento fue necesaria la acción de un líder preparado desde lo técnico y desde lo emocional, capaz de tomar los controles. Luego de considerar durante unos segundos (no contaba con más tiempo que ese) y de evaluar las posibilidades, decidió el acuatizaje. Apenas definido el rumbo de acción, le dijo a su copiloto: «Mi avión», para que no hubiera dudas sobre quién estaba al comando.

Todos los aprendizajes que llevaron al final exitoso del vuelo 1549 son aplicables a un líder empresario en una situación de crisis: pasión por la empresa, estudio de casos de éxito y de fracasos, experiencia personal, entrenamiento, análisis de los riesgos para la toma de decisiones, preparación y planeamiento, compromiso con la profesión y con los implicados ( stakeholders), capacidad de organización, actitud de permanente vigilancia, disciplina, formación personal, habilidad técnica y, por sobre todo, valentía para tomar el control y para hacerse responsable de llevar la nave a buen puerto. Las lecciones de Sully Sullenberger merecen ser incorporadas a cualquier manual de buenas prácticas de liderazgo.

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