ESCLAVITUD MODERNA: LA ACTUAL EXPLOTACIÓN LABORAL EN LATINOAMÉRICA

Diversos estudios afirman que continúan trabajadores en condiciones fuera de norma en toda américa latina, se mantienen dentro de los países con peores condiciones Guatemala y Colombia pues se violan sistemáticamente los derechos de los trabajadores y no se garantizan óptimas condiciones laborales.

Por otra parte, los más afectados son los indígenas, que se ven forzados por la concesión de anticipos antes de la temporada de las cosechas. Esta situación es más frecuente en Guatemala, México, Perú, Brasil y Paraguay.

Aunque reconoce que ha habido progresos en cuanto a la participación laboral femenina, la OIT señala que las mujeres siguen ocupando una posición de inferioridad en el mercado laboral, especialmente en lo referente a condiciones de empleo.

Varios países de Latinoamérica se ven afectados por la demanda de los supermercados que imponen precios bajos, y eso repercute directamente en las condiciones laborales y los salarios de los empleados en el país de origen de, por ejemplo, las frutas. “En las plantaciones de piñas en Costa Rica las jornadas de 12 horas y más son la norma. El sueldo se sitúa en los nueve euros al día, 75 céntimos por hora”

Algunos con jornadas de hasta un día entero de duración, trabajo en condiciones insalubres y sueldos míseros. 27 millones de personas en todo el mundo trabajan en las denominadas Zonas Económicas Especiales, conocidas coloquialmente en América Latina y el Caribe como maquilas.

Se estima que a día de hoy existen unas 200 Zonas Económicas Especiales en todo el mundo, donde grandes empresas multinacionales tienen fábricas subsidiarias y cadenas de producción con estas condiciones penadas por la ley.

Muchas empresas suelen elegir zonas francas porque “les permiten producir con estructuras de muy bajo coste y sin demasiada fiscalización por parte de los Gobiernos anfitriones”.

Por ejemplo, gozan de exención o aplazamiento de los derechos de aduana y de los impuestos sobre las ventas y sobre la renta, un tipo nominal de impuesto de sociedades menor que en el resto del país, y subvenciones para el empleo de recursos humanos locales.

Varios organismos le hacen seguimiento en toda latinoamerica a fin de garantizar condiciones justas para los empleados como por ejemplo la Oxfam Intermón reclama que se potencie el comercio justo, “un sistema comercial basado en el diálogo, la transparencia y el respeto, que busca una mayor equidad en el comercio internacional prestando especial atención a criterios sociales y medioambientales”.

La equidad de género y el pago de un salario mínimo legal son algunas de las características de las organizaciones de comercio justo, con las que la ONG trabaja desde 1994.

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