Salud

IMPORTANTE, HACER SENTIR BIEN A PERSONAS CON ALZHEIMER

Debido a que los pacientes con Alzheimer presentan daños importantes en la memoria, el intelecto y el comportamiento, el psicogeriatra Agustín Torres Cid de León brindó algunos consejos para que las familias mexicanas con personas afectadas por esta enfermedad puedan gozar los festejos de fin de año.

El especialista informó que más de 800 mil personas padecen Alzheimer en México, tendencia que va al alza por el crecimiento de la población adulta mayor, y que 80 por ciento de quienes padecen esta enfermedad son atendidos en sus hogares. Ya que la época navideña suele reunir a todos los integrantes de la familia, “es importante poner en antecedente a familiares, amigos y visitantes del estado actual de la persona enferma y cómo deben comportarse al interactuar con ella”, aconsejó el psiquiatra.

“Hay que recordar que quien padece Alzheimer pierde sus capacidades cognitivas y no sus emociones, por ello es necesario hacerlos sentir bien y queridos en todo momento”, destacó.

Instruyó además que, para favorecer la convivencia, el acercamiento con el paciente debe ser tranquilo, en charlas de uno a uno, sin tumultos y evitando ruidos o estímulos muy fuertes. Aunado a ello, debe destinarse un área tranquila de la casa para su descanso, que lo mantenga alejado de situaciones de estrés, ruido o sobre carga de información, a la par de supervisar lo que come y bebe.

Igualmente, recomendó permitir al paciente realizar labores sencillas de preparación de alimentos para los festejos, tratar de no hacer evidente cuando olvide a algún conocido e incentivarlo a buscar la ropa adecuada y a vestirse por sí mismo.

Torres Cid de León subrayó que una de las prioridades para la familia debe ser brindar apoyo a la persona encargada del cuidado del paciente con Alzheimer, pues al tratarse de una carga física y psíquica importante, es común que la responsabilidad no sea compartida.

“Los cuidadores se vuelven responsables directos del bienestar físico y emocional del paciente, carecen de independencia al programar sus actividades diarias priorizando la atención y acompañamiento, desatendiendo en mayor parte su desarrollo personal”, comentó.Agregó que “las fiestas no tienen por qué ser momentos de tristeza y melancolía, pues no se trata de recordar aquellas ocasiones en donde la enfermedad no afectaba su día a día; al contrario, entre los integrantes de la familia es posible apoyar a los cuidadores para permitir un periodo de descanso”.

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