Sociedad

LA IMPORTANCIA DE DENUNCIAR LOS ABUSOS Y ACOSOS

El fenómeno de la violencia sexual se caracteriza por la no palabra. También es una forma de abuso de poder con connotaciones sexuales. Es ahora una violencia normalizada que se ejerce mayoritariamente desde hombres adultos heterosexuales sobre niñas y niños, jóvenes y mujeres, generalmente en roles de autoridad familiar y otros (laboral, profesional, etc).

La mayor cantidad de delitos sexuales son casos reiterados y silenciados. La mayor cantidad de víctimas llegan hasta la vida adulta y nunca le han contado a nadie que fueron víctimas, ni a sí mismas.

El punto es que de este modo se lo permite y pasa a ser una forma de normalizar y naturalizar tales actos. Razones hay muchas para callar, lo que equivale a constituirse en ‘cómplices pasivos’. Esto es también un atropello a los derechos humanos, aunque por lo general no se denuncia.

La única forma de hacer frente al acoso sexual es dándolo a conocer, evideciándolo, porque si algo no se conoce no se puede arreglar. Cuando no se sabe que una persona intenta forzar o incomodar a otra no se puede atajar.

Es la forma de que no quede impune, pero también de que cada vez que se denuncia una agresión no sea vista como un caso aislado, sino que se haga evidente que hay muchas personas que intentan forzar y no valorar a otras.

Si queremos que este tipo de actitudes se erradiquen, o al menos se castiguen, han de ser visibles. El acoso sexual ha de ser visto como un problema global, que compete a toda la sociedad, no sólo a aquella persona que lo sufre. Porque todos podemos sufrirlo.

De qué manera ayuda denunciarlo

El miedo, la vergüenza, el creer (equivocadamente) que algo habrás hecho para verte en esa situación puede hacer que no quieras hacerlo público, pero es la única manera de acabar con este tipo de agresión.

Pero has de ser consciente de que es fundamental para evitar que vuelva a ocurrir y, aunque en un principio no creas que sea así, déjame decirte que hablar del asunto te ayudará a superarlo.

Descubrirás que no estás solo, que hay otras personas que han pasado por lo mismo que tú y puede que alguna se atreva a dar el paso de hacer pública una agresión por ver que otros como tú lo han hecho.

Si denuncias a alguien que te ha agredido, por mucha vergüenza que sientas o mucho asco que te dé, estarás ayudando a otras personas. Si se identifica al agresor y frena su proceder habrás «salvado» a futuras víctimas.

A %d blogueros les gusta esto: