Entretenimiento

LA NUEVA Y LA VIEJA EUROPA GANAN EL NOBEL DE LITERATURA

La Academia sueca dio por zanjado el tristemente célebre episodio de abuso sexual por el que no entregó el Premio Nobel de Literatura en 2018. Ayer anunció a los ganadores de la edición del año pasado y de este año: la escritora polaca Olga Tokarczuk (Sulechów, 1962) y el novelista austriaco Peter Handke (Griffen, 1942), respectivamente.

Psicóloga egresada de la Universidad de Varsovia, antes de dedicarse a la escritura, Tokarczuk trabajó en una clínica de salud mental, ambiente en el que ha ubicado algunas de sus historias.

Discípula de Jung, es toda una betseller en su país. Entre sus libros más conocidos están En un lugar llamado antaño (1996), sobre tres generaciones de campesinos polacos que recorren la historia desde la Primera Guerra Mundial hasta la actualidad, y Flights (2007), Premio Man Booker 2018.

Cronista de la soledad Peter Handke ama caminar. Solo. O, quizás, junto al silencio, esa criatura agónica en estos días ensordecedores…  En su obra, que abarca desde el relato hasta el guion cinematográfico, pasando por la novela, la poesía, el ensayo y los diarios de viaje, anidan temas como la fragilidad del lenguaje, la dificultad de la comunicación humana, el sentido de la existencia y el desarraigo.

Haber sido merecedor del Premio Nobel de Literatura 2019 le debe haber caído como un balde de agua fría pues para él, el galardón que le ha otorgado la Academia sueca no sirve más que para «canonizar» a sus afortunados ganadores.  Como quiera que sea, baste repasar a algunos de los personajes e historias que han convertido a Handke en uno de los escritores en lengua alemana más populares de la segunda mitad del siglo XX; ahora, también del XXI.

Así, están los cuatro actores de su primera obra de teatro, Insulto al público (1966), quienes se dedican a ofender a los espectadores para provocar en ellos una reflexión sobre el teatro y una reacción que los sacara del adormecimiento didáctico de corrientes escénicas como la popularizada por Brecht.

También cabría mencionar al protagonista de Kaspar (1968), pieza sobre un joven del siglo XIX que vivió aislado, pero al que la sociedad termina destruyendo al imponerle su lenguaje y sus valores. O al ex guardameta Joseph Bloch, personaje de la novela El miedo del portero ante penalti (1970), quien calibra el valor de su vida luego que pierde su empleo como mecánico.

La de Handke, quien desde los años 80 prefirió hacer vida en Francia y no en su natal Austria -con la que siempre tuvo grandes disputas-, es una literatura que bucea en el desasosiego; un tema que no ha dejado en paz a la humanidad.

INFORMACIÓN: ELPAIS

A %d blogueros les gusta esto: