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AMLO Y CALDERÓN, RIVALES POLÍTICOS

La disputa entre Felipe Calderón y Andrés Manuel López Obrador comenzó desde que el tabasqueño era oposición y el michoacano presidente; ahora se invierten los papeles pero las posturas no cambian. 

Aunque el militante con licencia de Morena ahora afirma que su gobierno no persigue a nadie, ni siquiera a quienes le robaron la elección, lo cierto es que el intercambio de declaraciones se agudizó desde las elecciones de 2006, cuando AMLO aseguró que nunca admitiría la imposición de un “presidente espurio”.

De no haber sido por ese suceso, López Obrador habría llegado a la presidencia hace 13 años. “López Obrador es un peligro para México”, fue la frase que llevó a Calderón a tener un margen de votos cercano al que tuvo el ahora presidente. 

La primera gran afrenta, luego del “robo de la elección”, fue la instalación de un plantón que iba del Zócalo a Paseo de la Reforma, una de las principales avenidas de la Ciudad de México, encabezado por el tabasqueño, plantón que, por cierto, se decidió en una votación a mano alzada en el Zócalo capitalino. La exigencia era el conteo del “voto por voto, casilla por casilla”. 

El plantón comenzó el 30 de julio de 2006 y duró casi 50 días, con lo que ocasionó pérdidas millonarias a los negocios alrededor de la protesta.
Mientras, desde los Pinos Calderón llamó a un pacto por la paz en el ámbito político, porque en el tema de seguridad, le declaraba la guerra al narcotráfico.

López Obrador llegó a la presidencia y con la ayuda de las redes sociales comenzó de nuevo con la guerra de descalificaciones. Es precisamente el tema de la seguridad en el que el presidente ha encontrado el blanco para atacar a su “adversario”.

En febrero de 2019, Calderón comenzó por exhibir al jefe del ejecutivo federal vía Twitter al recordarle el “himno de la mafia del poder” que compuso “el inmortal poeta macuspano”. En adelante el comandante supremo de las Fuerzas Armadas también aprovecha cada día para recordar que Calderón convirtió al país en un cementerio y que las actuales cifras alarmantes de inseguridad son herencia de las administraciones pasadas, principalmente de las panistas. 

La semana pasada pasaron de las descalificaciones a las burlas, cuando AMLO, en Villahermosa, Tabasco, expresó: 
“No olvidemos que cuando declara la guerra a la delincuencia organizada va a Michoacán, a Apatzingán y va vestido de militar, se pone un chaleco que hasta le quedaba grande, parecía el comandante Borolas, ahí declara la guerra y miren, esto lo tengo que estar recordando porque a veces se simplifica demasiado y se piensa que surgió el problema con nosotros”

La respuesta vía redes sociales no se hizo esperar y Calderón contestó: “Hoy se cometen más de 100 homicidios al día, casi el doble que al final de mi gobierno, el cual comenzó a limpiar la casa plagada de animales venenosos. Hoy se les deja crecer porque no distinguen alacranes de abejas. A mí no me queda el saco, a otros les queda grande”. 


Los mensajes de ida y vuelta no han parado, la noche de este miércoles, en una entrevista televisiva Calderón aseguró que el actual es un “régimen hegemónico con una presidencia imperial, además de la reconstrucción del PRI más viejo, el PRI de Bartlett cínico y ladrón. Es la hipocresía total”. 

En torno al tema de seguridad insistió en que cuando fue presidente tomó “la decisión de limpiar la casa y avanzamos porque la tasa de homicidios comenzó a decrecer 23 por ciento de 2011 a 2012. La causa es la violencia es la disputa territorial que grupos del crimen tienen a partir de que México fue mercado importante para el consumo de drogas”, dijo.

“(AMLO) Es un presidente que se comporta como niño chiquito”, remató.
De manera inmediata el morenista recordó: “Es increíble que luego de lo que sucedió, luego de que Calderón -sin elementos suficientes, sin un diagnóstico de lo que estaba sucediendo- declara la guerra y convierte al país en un cementerio, y hay razias y desapariciones, y masacres. 

Al finalizar fue tajante: “Todavía, después de todo ese saldo funesto, está pensando en lo mismo, es increíble. Pero no sólo es Calderón, en abono a él, es toda una corriente de pensamiento, es el apostar al uso de la fuerza”. 
La relación López Obrador – Calderón va en creciente cantidad de descalificaciones que impiden dar carpetazo a las frases memorables: “AMLO, un peligro para México” y “Calderón, el presidente espurio”.